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Qu Significa PsicóTico?

Cómo comprender qué es la psicosis Qu Significa PsicóTico La palabra psicosis se utiliza para describir los trastornos que afectan la mente, en los que se ha perdido cierto contacto con la realidad. Cuando alguien se enferma de esta forma, se le denomina episodio psicótico. Durante un período de psicosis, se alteran los pensamientos y las percepciones de una persona, y esta puede tener dificultad para comprender lo que es y lo que no es real.

  • La psicosis puede afectar a personas de todos los ámbitos de la vida.
  • A menudo, el trastorno comienza entre el final de la adolescencia y los 25 años de edad.
  • En los Estados Unidos, hay unos 100,000 casos nuevos de psicosis cada año.
  • Por lo general, habrá cambios en el comportamiento de una persona antes de que se presente la psicosis.

Las señales de advertencia conductuales de la psicosis incluyen:

una baja repentina en las calificaciones o en el desempeño laboral; nuevos problemas para pensar con claridad o concentrarse; desconfianza, ideas paranoicas o incomodidad frente a otras personas; aislamiento social, pasar solo mucho más tiempo de lo habitual; nuevas ideas inusuales y demasiado intensas, sentimientos extraños o una falta total de sentimientos; menos atención al cuidado o la higiene personal; dificultad para distinguir entre la realidad y la fantasía; habla confusa o problemas para comunicarse.

Los síntomas de la psicosis incluyen delirios (creencias falsas) y alucinaciones (ver u oír cosas que otros no ven ni oyen). Otros síntomas incluyen hablar de forma incoherente o sin sentido y comportarse de forma inapropiada para la situación en la que se encuentra.

Durante un episodio psicótico, la persona también puede experimentar depresión, ansiedad, problemas para dormir, aislamiento social, falta de motivación y, en general, dificultad para funcionar. Cualquier persona que experimente alguno de los síntomas de esta lista debe consultar a un profesional de la salud mental.

No hay una causa específica para la psicosis y puede ser un síntoma de una enfermedad mental, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Sin embargo, una persona puede experimentar psicosis sin que nunca se le diagnostique esquizofrenia o cualquier otro trastorno mental.

  • Hay otras causas, como la falta de sueño, afecciones médicas generales, ciertos medicamentos recetados y el uso indebido de alcohol u otras drogas, como la marihuana.
  • Por lo general, se diagnostica una enfermedad mental, como la esquizofrenia, al excluir todas estas otras causas de psicosis.
  • Para someterse a una evaluación exhaustiva y un diagnóstico preciso, visite a un profesional de la salud competente (como un psicólogo, un psiquiatra o un trabajador social).

Algunos estudios han demostrado que no es raro que una persona tenga síntomas psicóticos durante más de un año antes de recibir tratamiento. Es fundamental reducir este período de tiempo sin tratar la psicosis porque a menudo el tratamiento temprano significa que habrá una mejor recuperación.

Un psicólogo, un psiquiatra o un trabajador social competente podrá emitir un diagnóstico y ayudar a establecer un plan de tratamiento. Las personas con psicosis pueden comportarse de manera confusa e impredecible y también pueden volverse amenazantes o violentas. Sin embargo, las personas con síntomas psicóticos tienen más probabilidades de hacerse daño a sí mismas que a otras personas.

Si observa estos cambios en el comportamiento y estos comienzan a intensificarse o no desaparecen, es importante que busque ayuda. Diversas investigaciones respaldan una variedad de tratamientos para la psicosis temprana, especialmente la atención especializada coordinada.

En 2008, el Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés) lanzó la iniciativa de investigación llamada Recovery After an Initial Schizophrenia Episode, El proyecto RAISE estudió los tratamientos de atención especializada coordinada y las mejores formas de intervenir después de que las personas comienzan a experimentar síntomas psicóticos y de ayudarles a retomar una vía hacia una vida productiva e independiente.

La atención especializada coordinada incluye los siguientes componentes:

La psicoterapia individual o de grupo, que generalmente se basa en los principios de la terapia cognitivo-conductual. Esta terapia se adapta a las necesidades de cada paciente y hace énfasis en la capacitación para la resiliencia, el control de las enfermedades y el bienestar, y el desarrollo de capacidades de afrontamiento. El apoyo familiar y la educación, que enseñan a los familiares aspectos sobre la psicosis y las habilidades de afrontamiento, comunicación y resolución de problemas. Los familiares que están informados e involucrados están más preparados para ayudar a sus seres queridos en el proceso de recuperación. El manejo de los medicamentos (también llamado farmacoterapia), que ayuda a reducir los síntomas de la psicosis. Se adapta tanto la selección como la dosificación de los medicamentos a los pacientes con psicosis temprana y sus necesidades individuales. Como todos los medicamentos, los antipsicóticos tienen riesgos y beneficios. Los pacientes deben hablar con sus proveedores de atención médica sobre los efectos secundarios, el costo de los medicamentos y las preferencias de dosificación (una píldora diaria o una inyección mensual). Los servicios de apoyo para el empleo y la educación, que ayudan a los pacientes a regresar al trabajo o la escuela y a alcanzar sus metas personales. Se hace énfasis en la colocación rápida en un entorno laboral o escolar, junto con capacitación y apoyo, para asegurar el éxito. La gestión de casos, que ayuda a los pacientes a resolver problemas. El administrador de casos puede ofrecer soluciones para abordar problemas prácticos y coordinar servicios sociales en diversas áreas de necesidad.

Las personas con psicosis deben participar en la planificación de su tratamiento. Sus necesidades y metas deben ser lo que impulsa sus programas de tratamiento. Esto les ayudará a seguir comprometidos durante todo el proceso de recuperación. Es importante encontrar un profesional de la salud mental que esté capacitado en el tratamiento de la psicosis y que logre que el paciente se sienta cómodo.

¿Cómo se comporta una persona con psicosis?

Episodios psicóticos iniciales La psicosis suele provocar cambios en el estado de ánimo y en la forma de pensar dando lugar a ideas extrañas, por lo que resulta difícil entender qué siente la persona afectada. Con el objetivo de comprender en qué consiste la experiencia psicótica, es útil clasificar por grupos algunos de los síntomas más característicos.

Pensamientos confusos: los pensamientos más comunes se vuelven confusos o dejan de guardar una relación adecuada entre sí. La expresión verbal puede resultar difícil de entender o puede perder el sentido. En algunos casos, el paciente puede tener problemas para concentrarse, seguir el hilo de la conversación o recordar las cosas. Los pensamientos parecen acelerarse o volverse más lentos. Creencias falsas: con frecuencia, la persona afecta de un episodio psicótico tiene creencias falsas, conocidas como delirios. El grado de convencimiento es tan alto que ningún razonamiento, por lógico que sea, es capaz de refutarlo. Por ejemplo, puede estar convencido de que la policía le está vigilando, simplemente por la forma en que están aparcados los coches fuera de su casa. Alucinaciones: por efecto de la psicosis, la persona puede ver, oír, sentir o oler cosas que en realidad no están presentes. De esta manera, puede escuchar voces que nadie más puede escuchar, ver objetos inexistentes o percibir el olor o el sabor de los alimentos alterados que le parece que están en mal estado o incluso envenenados. Cambios afectivos y de percepción: a veces, la forma de sentir de la persona cambia de repente, sin que exista una causa aparente, haciendo que se sienta extraña y aislada del mundo. Son frecuentes los cambios bruscos en el estado de ánimo, pudiendo sentirse muy excitada o, por el contrario, deprimida. En ocasiones, parece que las emociones pierdan intensidad, por lo que puede sentir menos que antes o dejar de manifestar sus emociones a las personas que le rodean. Cambios de conducta: las personas que padecen una psicosis presentan cambios en su conducta habitual. En algunos casos se vuelven extremadamente activas y en otros, les sobreviene un gran letargo que les hace estar sin hacer nada durante todo el día. Pueden reír en momentos inoportunos o enfadarse sin motivo aparente. Muchas veces, estos cambios de conducta se relacionan con los síntomas que hemos mencionado anteriormente. Por ejemplo, si la persona cree que se encuentra en peligro puede llamar a la policía, si piensa que es un profeta puede pasar el tiempo predicando por la calle o puede dejar de comer si tiene miedo a que la comida esté envenenada.

Los síntomas varían de una persona a otra y en algunos casos, cambian con el tiempo. : Episodios psicóticos iniciales

¿Cuál es la diferencia entre un psicópata y un psicótico?

Psicopatía: locura moral, delirio no psicótico Inmaculada Jauregui Balenciaga Doctora en psicología clínica e investigación. Máster en psicoeducación y terapia breve estratégica,

Resumen La línea argumental de este artículo plantea la psicopatía en tanto que forma de locura no psicótica, con su delirio megalómano, y como tal, estrechamente vinculado al narcisismo en su vertiente patológica.

Una locura delirante tanto a nivel moral como afectivo. Una psicopatología del orden moral que tiene su caldo de cultivo en una normalidad patológica, fruto de la interiorización y reproducción de valores culturales psicopáticos. Una patología de la virtud, de lo virtuoso en el sentido clásico de la palabra.

Una forma de ser malévola. Una forma de estar en el mundo ontológicamente reducido a cosa; cosificante y cosificador. Un ser en sí que tiende a la nada. Una patología vincular cuyo delirio le lleva a negar el vínculo y con ello, toda subjetividad otra suscitadora de deseo. Es la aniquilación de otro como sujeto.

Su deshumanización. Abstract The line of argument in this article raises psychopathy as a non-psychotic form of madness, with its megalomaniac delirium, and as such, closely linked to narcissism in its patological aspect. A delirious madness at a moral, affective level.

  1. A pathology of the moral order that has its breeding ground in a pathological normality, the result of the internalization and reproduction of psychopathic cultural values.
  2. A pathology of virtue, of the virtuous in the classical sense of the word.
  3. A way to be malevolent.
  4. A way of being in the world ontologically reduced to something; reifying and reifier.

A being in itself that tends to nothing. A linked pathology whose delirium leads him to deny the link and with it, all subjectivity other that arouses desire. It is the annihilation of another as subject. His dehumanization. Significado histórico de locura La locura en sus inicios siempre tuvo que ver con la moral y era una cuestión de la que se ocupaba la filosofía.

  1. La modernidad podríamos decir que se inaugura con y a partir de una importante disociación.
  2. Con Descartes se separa el entendimiento de la voluntad y la ciencia se enraizará en esa dicotomía esquizoide, de tal manera que los hechos humanos se separan de su libertad y su volición, en definitiva de su intencionalidad, impidiendo así la conciencia.

De esta manera, las enfermedades del alma pasan a tratarse como las enfermedades del cuerpo y por ende, será la medicina la que se ocupe de ello. La dicotomía cuerpo y alma, también se reflejará en el concepto de locura, siendo ubicado lo racional en la mente.

  • De esta manera las funciones intelectuales quedan relegadas en lo más alto de la cúspide de la evolución y el alma pasará a formar parte de «los procesos anímicos» y en consecuencia relegada a un plano inferior.
  • Estos procesos serán catalogados de irracionales e inconscientes.
  • Esta dicotomía, transformará muchos «objetos» de estudio como la psicología: « la psicología, llevada por un positivismo mal entendido, se ha olvidado de hablar de los temas que presiden las interacciones humanas: amor, odio, fidelidad, traición, deuda, culpa, vergüenza, dominio, sumisión, dependencia, envidia, celos, reciprocidad, egoísmo, altruismo, venganza, crueldad, indiferencia, generosidad y un larguísimo e interminable etcétera » (Villegas, 2018).

En lo que nos concierne, « el estudio de los síntomas en psicopatología ha ido perdiendo peso frente al estudio de las categorías psiquiátricas. La descripción, evaluación y análisis causal de los delirios, las alucinaciones, la culpa, la anhedonia, o la despersonalización, han sido gradualmente sustituidos por el estudio de otras categorías más abstractas como la esquizofrenia, la depresión mayor, o el trastorno bipolar » (Vázquez, Valiente y Díez-Alegría, 1999, p.311).

En este contexto, la maldad ha pasado a ser entendida como patología mental, y por lo tanto susceptible de cura y de tratamiento médico. Se ha ido desarrollando el «mito de la enfermedad mental» envuelta en un halo ideológico científico, perfilando así una concepción de la salud en función de la norma estadística.

La ideología cientifista esboza un concepto de anormalidad según el cual serán anormales y susceptibles de tratamiento aquellas personas que se salen de la norma estadística (normativa), esto es, de la obediencia y la adaptación a un estándar. Esta ideología genera a su vez una nueva patología: la «normopatía» o anormalidad de la norma (normal).

La patología de la sumisión, de la conformidad, de la obediencia y los convencionalismos, que es capaz de generar no solo enfermedad, sino maldad y amoralidad. Las etiquetas diagnósticas han cobrado « una inusitada posición de privilegio () llegando éstas a ordenar la investigación y el pensamiento clínico » (Vázquez, Valiente y Díez-Alegría, 1999, p.311).

Esta perspectiva no solo ha supuesto una seria limitación al conocimiento de la psicopatología humana, sino que además, en cierto modo ha pervertido dicho conocimiento, ya que pretendiendo objetividad, ha subjetivizado aún más si cabe, dicho conocimiento.

No solo porque la sintomatología (síntomas y signos) ha sido relegada a un segundo plano, sino porque las categorías diagnósticas «sospechosamente», es decir, con poco (o nulo) criterio científico pero con mucha carga ideológica, proliferan, mutan e incluso desaparecen como es el caso de la psicopatía que desaparece en tanto que categoría diagnóstica en 1968 (Jauregui, 2008).

De hecho, tras la aparición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-III, el diagnóstico de psicopatía se diluye en el trastorno antisocial de la personalidad, poniendo el énfasis en los patrones de conducta antisociales, evacuando así los aspectos de la personalidad esenciales en el concepto de psicopatía, descrito por Cleckley (1976) en su obra «la mascara de la cordura».

  1. Antes de todo este cambio, las «enfermedades anímicas» eran consideradas por el pensamiento filosófico clásico como «defectos morales» (Huertas, 2014).
  2. En este sentido, destacaban la injusticia, la ignorancia, la vanidad, la cobardía.
  3. Lo contrario de la locura era la virtud.
  4. La cordura estaba representada por lo virtuoso del hacer, « areté » o lo que es lo mismo: la excelencia en el sentido de bondad.

Esta se entendía como el desarrollo del potencial constitutivo de la naturaleza (humana) y como tal, era considerado como cordura, quedando la locura relegada a lo inhumano, esto es, a no desarrollar el potencial, no comportándose de manera virtuosa.

  • La cordura y la salud estaban estrechamente vinculadas a lo moral, mientras que la locura y la enfermedad a lo inmoral; la maldad.
  • Platón plantea que cada virtud, a saber, sabiduría, valentía y autocontrol tiene sus propias herramientas, esto es, intelecto, voluntad y emoción (Alasdair, 2004).
  • Para Aristóteles, vivir bien es vivir conforme a la ética de un hacer bueno, lo que se traduce en actualizar las posibilidades naturales, las (dis)posiciones, y en ello radica la virtud.

Para ello, la voluntad es necesaria. Es decir, no basta con conocer el bien y el mal, sino que hay que actuar según estos principios. El actuar de acuerdo a la naturaleza (humana) era lo virtuoso para los estoicos. Las enseñanzas occidentales platónico-aristotélicas tienen su origen en Sócrates, quien identificaba la virtud con el conocimiento del bien, íntimamente ligado a la máxima «conócete a ti mismo».

  1. Ahora bien, esta máxima iba ligada a otra tanto, si no mas importante: (auto)cuidado.
  2. La virtud queda así íntimamente vinculada a la sabiduría, entendida esta como el desarrollo de un ideal virtuoso reflejado en prácticas del buen hacer, lo que incluye una ética del propio desarrollo personal.
  3. En todo este paradigma, la sabiduría, es decir, lo virtuoso nunca quedó ceñida a lo estrictamente intelectual.

Al contrario, lo intelectual -virtud dianoética- era una entre varias, también conocidas como éticas. Así, la voluntad era considerada una virtud fundamental. Pero también eran consideradas virtudes la justicia, la fortaleza y la templanza (Platón, 2013).Lo virtuoso era una vida moral, es decir, una vida orientada hacia el bien.

  1. Y esto estaba incluido en el concepto de razón.
  2. En otras palabras, la razón incluye la noción de bien y moral.
  3. La moral en los griegos no era una moral normativa externa, sino que « se trataba, mas bien, de realizar un trabajo sobre sí mismo con el objeto de alcanzar una disposición adecuada, una constitución armónica de sí mismo, una condición, en fin, virtuosa » (Samamé, 2010, p.2).

La moral concernía el cuidado de sí, destacando dentro de esta definición de cuidado el reflexionar o « volver sobre sí mismo en una actitud vigilante » (Florián, 2006, p.60). Cuidado en cuanto a «tratar bien una cosa» (Ibid). La moral concierne todos los aspectos de la vida humana, incluida la ciencia.

  • La modernidad y su cientifismo particularmente con «las luces» de la ilustración, con su imperialismo de la razón, pervierte el significado de esta, reduciéndolo a lo intelectual, excluyendo el amor y el instinto.
  • La moral se vuelve moralista, una versión perversa sustentada en un imperativo superyoico de obligación.

De igual forma, el sujeto moral es así aquel sujeto «sujeto» a la norma, aquel que la sigue, aquel que obedece sin reflexionar. La norma será algo externo al sujeto, quedando definida la anormalidad como el no seguimiento de la norma. Aparece la ley, la legislación de la vida humana.

  1. La moral y la virtud quedan fuera, excluidas de la legalidad y de la norma, ya que no pueden objetivarse.
  2. De este modo, la razón se va ciñendo a lo instrumental.
  3. En esta misma época es cuando la locura, entendida como « lo otro de la razón », se transforma en enfermedad (Huertas, 2014, p.69).
  4. Cordura y locura se separan definitivamente.

Dentro de esta separación, la locura queda confinada ideológicamente a una inadaptación normativa, fundamentalmente social, política y económica, la cual, progresivamente, dejará de tener relación con lo anímico, confundiéndose, a base de pervertir y manipular los significados de sano, enfermo, locura, delirio, normal, patológico.

  • Y es en este escenario que lo normal, desde la perspectiva pervertida de la norma, pasa a constituir la patología de la normalidad (Fromm 2008) o normopatia (McDougall, 1978 y 1989).
  • Formas de patología de la normalidad que se concretan en la sumisión, la conformidad, la obediencia y los convencionalismos (Pavon-Cuéllar, 2018).

La anormalidad de la norma está en hacer lo normal, que es lo que se espera; en adaptarse a la situación y cumplir su rol (Zimbardo, 1973), en obedecer (Milgram, 1963), en conformarse al grupo (Ash, 1956 y Sherif, 1936). Así se ha ido formando y conformando no solamente una modalidad en el ejercicio y la práctica de la autoridad abusiva conocido como autoritarismo, sino una personalidad autoritaria, un espécimen antropológico, convertido en norma.

La normopatia significa que l a dominación, basada en una arbitrariedad cultural (Bourdieu y Passeron, 1981), es decir que no puede deducirse de ningún principio universal ni tienen una relación con la naturaleza humana, se ha aceptado como normal, implementándose así la violencia en todas sus expresiones para conformar este orden (psico)patológico.

Y en este orden de cosas, la psicopatía pasa a ser normal o incluso el ideal de la excelencia y como tal, representa un modelo racional a imitar. Thomas S. Szasz (2006) hablará en este sentido de «la fabricación de la locura», un fenómeno de segregación social cuyo componente esencial es la violencia, pero con diferentes métodos.

  1. Desde esta perspectiva, «locuras racionales» escapan a la psicopatología, porque no evidencian un alteración intelectual como es el caso de las demencias o los síndromes confusionales.
  2. Lo que se ve afectado en la psicopatía no concierne la inteligencia intelectual.
  3. Por ello, la vuelta al estudio de síntomas y signos se perfila como una alternativa a la (in)validez de los sistemas nosográficos categoriales, permitiéndonos retomar fenómenos clínicos, como el delirio, rompiendo así la dicotomía psiquiátrica de todo o nada, en pos de « una concepción de continuidad normal-patológico más válida » (Vázquez, Valiente y Díez-Alegría, 1999, p.311).

Significado de delirio Castilla del Pino (1998), nos hace un brillante y magnifico ensayo sobre el delirio. En esta obra el delirio es entendido fenomenológicamente como una evidencia, una certeza. Es decir, que « el delirio se define () como una interpretación o creencia errónea a la que el sujeto confiere carácter de cierta » (p.15).

  1. La persona delirante no cree saber, sino que sabe certeramente (Matussek, 1952/1987).
  2. De esta manera la subjetividad de la creencia (realidad interna) se torno en evidencia objetiva (realidad externa).
  3. De ahí la confusión, aunque Castilla del Pino (1988) hablará mas bien de dislocación, es decir que un objeto interno (representación de la realidad o deseo o sentimiento, etc.) es colocado en el espacio exterior.

La persona loca dis-loca, « coloca indebidamente su interpretación » (p.35). Por lo que ahora ya resulta ser una evidencia. El delirio puede ocurrir en inteligencias elevadas e incluso con « un grado de racionalidad suficiente » (Ibid, p.20). Para Castilla del Pino, el delirio es la enfermedad del sujeto, no el síntoma.

  • « El delirio constituye el fenómeno fundamental que caracteriza la locura » (Ibid, p.18).
  • En este sentido, « posiblemente no hay un síntoma históricamente más definitorio de la locura » (Berrios y Fuentenebro, 1996; Colina y Álvarez, 1994 en Vázquez, Valiente y Díez-Algría, 1999, p.314).
  • Jaspers utiliza tres categorías para conceptualizar el delirio: certeza subjetiva, idea falsa o irreal y fijeza o incorregibilidad (Vázquez, Valiente y Díez-Alegría, 1999).
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Entendido más desde la perspectiva de la comunicación que desde la lógica, Oltmanns entiende el delirio como un (des)ajuste con respecto a lo compartido socialmente y tenido por cierto por los demás (Vázquez, Valiente y Díez-Algría, 1999 ). Lo característico del delirio además de su carácter disfórico e invasivo, es su autoreferencialidad, es decir, que « el yo está siempre directamente involucrado » Vázquez, Valiente y Díez-Algría, 1999, p.315).

El delirio « es una estructura yoica » (Ibid, p.57) hecha de una realidad fantaseada independientemente del sentido de realidad, a partir de la cual el sujeto delirante se relaciona. De ahí su rigidez. En este sentido, Castilla del Pino (1998) dirá que el sujeto delirante ha construido un yo magno; un yo absoluto, total.

Puesto que ha absorbido todos los demás. Tal y como queda expuesto el delirio, este hace referencia a la desaparición de límites, de tal manera que la línea que marca la diferencia entre exterior e interior queda borrada. En este sentido, el delirio es salirse de los límites, lo que en su sentido etimológico sería «apartarse del surco» (p.20).

  • Para este autor, el delirio tiene una lógica, es decir, « se trata () de una forma de razonar » (p.36).
  • La locura delirante consiste en convertir la fantasía en realidad.
  • Y la racionalización permite mutar no solo la realidad externa sino la propia percepción de sí.
  • En este sentido y retomando la sintomatología psicópata, centramos la atención en la forma narcisista del ser psicópata, destacando su autoreferencialidad, su grandiosidad, su tendencia a la superioridad, dominada por la ideación cuasi-obsesiva de poder.

La tendencia antisocial de la persona psicópata viene del hecho de su propia concepción normativa. La anomía psicópata lo convierte en una persona fuera de la ley, fuera de la norma normativa, fuera de las reglas del juego. Esto es, las normas sociales no le competen porque este tipo de persona tiene sus propios códigos estrictamente personales.

  • De ahí nos es posible comprender su irresponsabilidad, su inmoralidad y su transgresión.
  • Nada ni nadie puede impedir hacer lo que le parezca o plazca.
  • El es Dios, el rey, y los demás están para servirle.
  • Esta persona juega a su propio juego, poniendo mucho empeño en ocultarlo, mimetizando y mimetizándose como una persona común.

De esa concepción megalómana deriva probablemente la cosificación, esto es, la reducción de las personas a cosas, y la utilización de los demás en función de sus «necesidades especiales». Una visión que determina una actuación parasitaria para con el mundo.

Establece un «vínculo» parasitario. De alguna manera, la persona psicópata está cimentada en la megalomanía, entendida como delirio o trastorno delirante estrechamente vinculado al narcisismo en tanto que patología egocéntrica. No se trata de un delirio psicótico porque no hay ruptura; no parece haber trauma.

La persona psicópata parece nacer con esa visión. Si la persona psicótica posee una reflexividad, es decir, una capacidad discriminatoria entre realidad interna y externa que se ve abruptamente rota, en la persona psicópata, tal ruptura no existe. « No hay entrenamiento para lograr una mente psicopática () no hay un medio que lo genere.

  1. Estos seres () son así.
  2. Son formas de estar en el mundo » (Marietán, 2008, p.96).
  3. Desde esta perspectiva del delirio megalómano no psicótico, nos permite entender la psicopatía como una enfermedad mental.
  4. De hecho, « Henry Ey, en su Tratado de psiquiatría de 1965, incluye a las personalidades psicopáticas dentro del capítulo de las enfermedades mentales crónicas » (Marietán, 2008, p.44).

Sin embargo, la mayor parte de las personas que han investigado el tema saben que « la psicopatía no debe entenderse como el resto de las enfermedades mentales. Los psicópatas no están desorientados ni viven en otro mundo. Tampoco experimentan alucinaciones () o el intenso malestar que caracteriza a la mayoría de los trastornos mentales.

A diferencia de los sujetos psicóticos, los psicópatas son racionales y se dan cuenta de lo que hacen y por qué. Su conducta es el resultado de una elección libremente ejercida » (Hare, 2009, p.42). Podríamos hablar de locura racional. ¿Porqué locura? El delirio del psicópata resulta ser la expresión de la violencia en estado puro.

Pues (se) trata de eliminar toda subjetividad que le haga tomar conciencia de su condición humana. Eso sería reducirlo a la nada y enfrentarse a la angustia de ser, de existir. Recordemos que, desde la perspectiva psicoanalítica lacaniana, el sujeto es un sujeto de deseo y ello implica desprenderse de su mitomanía (narcisismo) y entrar en el deseo del Otro.

La persona del psicópata no parece haber entrado en el mundo humano del deseo, de la carencia; parece más bien vivir en el mundo sartriano de la nada. Entronca con la violencia desde su omnipotencia. Como explica Hugo Marietán (2008), la persona psicópata « se guía por sus propios códigos » (p.63). No tiene conciencia de (no se siente) trasgredir ni de culpa.

Por ello, el autor califica esta patología como una patología (déficit) de la responsabilidad. A tal punto, que la persona psicópata será calificada de transgresora « desde el punto de vista de un observador externo » (Ibid). La ausencia de culpa permite desdibujar, « los contornos y las barreras entre lo prohibido y lo permitido en el lazo social » (Ibid).

Y es en esta desaparición de límites que aplicamos el concepto de delirio de Castilla del Pino. En otras palabras, el delirio psicópata está en la negación de esta exterioridad, en la negación de la norma para la cual, desdibuja el límite. No hay exterioridad, sólo interioridad: la interioridad de sus necesidades y la satisfacción especial de las mismas que dirá Hugo Marietán (2009).

Ello le sitúa fuera de la realidad. Porque estar en la realidad, jugar en ella, implica sujetarse a la norma. Si Pinel considera la manía (delirio) como una de las cuatro enfermedades mentales, su discípulo Jean Etienne Esquirol hablará de monomanía en tanto que delirio parcial.

Esto rompe la consideración de la locura como « lo otro de la razón » (Huertas, 2014,p.78). Y en este sentido, razón y sinrazón pueden convivir en un mismo sujeto, de tal forma que puede haber una existencia de locura sin parecerlo. Dentro de estas manías, continua el autor, podrían incluirse comportamientos aberrantes en personas en las cuales no se apreciaban mayores disfunciones intelectuales, transgresiones medicalizadas, pero también locuras.

En cualquier caso, hay algo de locura y de delirio en la psicopatía; hay algo de anormal en esta forma de ser que lo aparta de lo humano, para adentrarse en el mundo inquietantemente extraño de lo inhumano: « Delante de psicópata () nos sentimos frente a un ser () cuya sola presencia perturba porque ha roto con nosotros todos los lazos de familia () un ser errático () nos inquieta en lo más profundo » (Bilbeny, 1993, pp.45-46).

  • Hay una oscuridad, una malevolencia intrínseca en esta patología cuyo grado de locura está en su certeza.
  • Hay mucho, si no todo, de inmoral en la locura psicopática.
  • « Algo va mal, pero no se exactamente qué » (Hare, 2009, p.28).
  • Una locura (a)social, (a)política, (a)nómica e inmoral.
  • Psicopatia: compendio de locura, manía e insania moral Philippe Pinel a principios del siglo XIX llamó «manía sin delirio» al « insólito comportamiento irracional acompañado, no obstante, por unas facultades de raciocinio intactas » (Pinel en Bilbeny, 1995, p.44).

Más tarde Pritchard lo llamó «locura moral», Scholz «anestesia moral», Tramer «cuadro hipoético» y Morel «locura de los degenerados». Esta anomalía siguió siendo identificada de nuevo como «locura moral» por Kraepelin y definitivamente diagnosticada por Kurt Schneider bajo la rúbrica de «personalidades psicopáticas».

  • Ya en este siglo, para conceder a esta anormalidad su vertiente social, también se la ha llamado sociopatía o trastorno asocial de la personalidad.
  • La denominación tradicional de psicopatía sigue siendo la más utilizada entre los especialistas en la materia (Ibid).
  • No obstante, « las expresiones de «imbecilidad», «estupidez», «delirio» y hasta «oligofrenia», acompañadas del término moral, aparecen aún en tratados relativamente modernos » (Ibid, p.64).

La descripción dada por Pritchard remite a una debilidad volitiva en este tipo de pacientes en los cuales « los principios morales y activos de la mente están intensamente pervertidos o depravados » (Ibid). Es como si los principios y las normas morales (reglas, leyes) no estuvieran interiorizadas en su psiquismo, por lo que su moral está seriamente disminuida o ausente, lo que les convierte en simplemente inmorales.

  1. En cualquier caso, lo destacable de la psicopatía es que « involucra el sentido moral del sujeto » (Ibdi, p.65).
  2. A esta incapacidad de sentir, Cleckley lo califica como «demencia semántica» (Ibid).
  3. Una especie de «esclerosis de la sensibilidad» que le da esa apatía moral tan peculiarmente fría en la persona del psicópata.

La locura, el delirio no psicótico de la persona psicópata no se ve justamente porque la persona psicópata consigue estar y no estar en la realidad, hasta que su locura (delirio) megalómano llega a extremos, es decir, a evidenciarse públicamente de forma violenta como ha sido el caso de Hitler o Lenin o Mussolini o de los asesinos en serie más conocidos.

Mientras, la psicopatía no criminal o «integrada», que parece ser la mayoría, se queda en el dominio de lo íntimo (hogar, trabajo), solo las personas que están con ella, serán tildadas de locas. La locura psicopática será proyectada al exterior y las personas locas serán las otras. Esta locura imbécil, idiota; este fracaso de la inteligencia, pasa desapercibido en la mayor parte de los casos.

Y ello, en parte porque la «normopatía» será su gran aliado. El otro gran concepto que define a la psicopatía es la conciencia, o mejor dicho, su total ausencia. De hecho, «sin conciencia» es el título de la obra de Robert Hare (2009) que retrata la psicopatía.

Sin conciencia en este contexto significa sin empatía, sin normas, sin sensibilidad, sin culpa, sin remordimientos, sin responsabilidad, sin capacidad para relacionarse emocionalmente con las demás personas, sin restricciones. El actuar sin conciencia del psicópata se caracteriza por la cosificación (Marietán 2008), es decir, por despojar a cualquier persona otra, de sus atributos humanos.

Para esta persona sin conciencia, toda persona otra que sí misma es una cosa, que resulta ser un obstáculo (a eliminar) para la consecución de sus fines. La ausencia de conciencia genera un tipo particular de locura, de delirio no psicótico en cuanto a que carece de intencionalidad y por lo tanto, de amor y de voluntad.

La psicopatía resulta ser una condición inquietante, extraña, oscura; una presencia perturbadora fundamentalmente por esa ausencia de sentimiento, de «correlato emocional», aunque con las funciones intelectuales aparentemente intactas. Un ser «desequilibrado» nos dirá Bilbeny (Ibid) por esa incapacidad por emocionarse.

Este mismo autor lo califica de moralmente irresponsable. Continua: « Estas mentes de acero no muestran signos psicóticos ni neuróticos (). El psicópata no delira ni siente complejo () no tiene afectadas las funciones psíquicas relativas a la capacidad intelectual » (Ibid, p.48).

  • La psicopatía parece ser la condición de la maldad humana; su quintaesencia.
  • Psicopatía o la idiotez moral Vicente Garrido (2010) habla de estupidez como un desequilibrio entre los intereses personales y los de los demás.
  • Estúpida puede calificarse a la persona que maximiza el interés personal propio, « eligiendo metas que vulneran los derechos de los demás, siendo un tipo egocéntrico y cruel, en suma viviendo en contra de los valores como la justicia o la compasión » (p.130).

Desde esta perspectiva, los psicópatas pasan a ser considerados estúpidos; estúpidos morales puesto que su comportamiento « es el contrario al que dicta la sabiduría: no persiguen actuar siguiendo un equilibrio entre lo que yo deseo y lo que los demás desean, sino que su meta es, al contrario, anular a los otros para sentirse bien ellos » (Ibid).

  1. Psicopatía, idiotez moral e irracionalidad van de la mano.
  2. Es el fracaso de la inteligencia (Marina, 2016).
  3. Fracasos de la inteligencia son, entre otros, el dogmatismo, el prejuicio, el fanatismo,
  4. Si la inteligencia es « la capacidad de un sujeto para dirigir su comportamiento » (Ibid, p.16), la razón no sirve, puesto que ésta es instrumental y « no puede seleccionar nuestras metas finales » (p.24).

Una inteligencia inteligente tiene en cuenta los marcos. Existen marcos irracionales como la guerra. Estos trazos forman parte de la personalidad autoritaria (Adorno y col.1959). Además, la ética y la moral forman parte del uso racional de la inteligencia.

En consecuencia, el actuar sin ellas, constituye todo un fracaso. La inteligencia no concierne estrictamente lo intelectual, sino que « La verdadera inteligencia () es una mezcla de conocimiento y afecto » (Marina, 2016, p.54). La estupidez tiene que ver con la pobreza afectiva. No hay una inteligencia cognitiva y otra emocional.

En este sentido, confundir los afectos es uno de los principales fracasos de la inteligencia. Pero vivir sin estos resulta realmente estúpido y conduce invariablemente al fracaso. Un aspecto fundamental de nuestra inteligencia es el lingüístico, es decir que « nuestra inteligencia es estructuralmente lingüística » (Ibid, p.78).

Y « nuestra conciencia se teje con palabras » (Ibid). Por lo tanto nuestra inteligencia, nuestra razón, la racionalidad humana es fundamentalmente narrativa, no numérica. La falta de palabra, la imposibilidad de nombrar, de hablar, el silencio, enferma. De hecho, existen numerosas pruebas entre las dificultades lingüísticas y la violencia.

La inteligencia es fundamentalmente dialógica y social. Todo lo que tenga que ver con lo humano es social antes que individual. « La mente individual es en realidad «social», en su génesis y en su funcionamiento » (Ibid, p.82) y « la conciencia () aparece entonces como una forma de contacto social con uno mismo » (Ibid, p.83).

  • Por ello, todo lo que sitúe al ser humano fuera de su condición social, será estúpido, es decir un fracaso inteligente, una irracionalidad, además de psicopático.
  • En el libro «La idiotez moral.
  • La banalidad del mal en el siglo XX» Bilbeny (1995) nos dirá que dicha condición de idiota parece constituir el mal de nuestros tiempos, una apatía moral que se concreta en la insensibilidad, en el exterminio del alma humana, en su deshumanización.

Para este autor está claro, el máximo exponente de la idiotez es la persona del psicópata: « Cuando el idiota moral se mueve en el terreno de la guerra es un genocida; cuando lo hace en los intervalos de paz es un psicópata » (p.41). Un «ser errático», «profundamente antisocial».

Este es realmente el mal que nos acecha: la apatía moral. Una letargia moral, una idiotez fomentada por la «esterilización del juicio moral» (p.33). El sistema económico neoliberal necesita idiotas morales, «personas» que no piensen, no sientan, personas desafectadas, con falta de empatía, egocéntricas y con poco sentido de la responsabilidad y de culpa.

Este es el espíritu de nuestro tiempo: idiotez, amoralidad, estupidez, irracionalidad, inteligencia fracasada. De alguna manera Goya tenía razón cuando dijo que «el sueño de la razón produce monstruos». Así pues, la psicopatía parece haberse convertido en el « espíritu de nuestro tiempo » (Alan Harrington, citado en Garrido, 2000, p.85).

  1. Y constituye « un enorme problema social » (Garrido, 2017, p.19).
  2. « Si cada época tiene una personalidad modal, funcional a su fase propia de relaciones económicas () la estructura psicopática se presenta hoy como la personalidad modal.
  3. La personalidad psicopática se presenta hoy como la estructura de personalidad mejor equipada para operar de forma funcional en la orden de la fase apocalíptica del capital » (Segato, 2016, p.101).

En este mismo sentido, « una cultura psicopática puede favorecer el desarrollo de estructuras nerviosas (biológicas) más predispuestas hacia la explotación y la insensibilidad hacia los demás » (Garrido, 2000 p.96). La psicopatía, nos dicen las personas expertas, no es necesariamente criminal sino «integrada» o «cotidiana».

  • Así, « otras muchas personas son psicópatas y no se dedican al crimen » (Garrido, 2000, p.12).
  • Se «adaptan» a diferentes circunstancias, se camuflan, manipulan y desacreditan las instituciones públicas y privadas; socavan la confianza de las personas y son capaces de tomar decisiones que perjudican a muchas personas, desoyendo las necesidades de los demás.

Estas personas « Constituyen uno de los mayores desafíos que tiene la humanidad del siglo XXI » (Garrido, 2000, p.12). ¿Porqué? Porque el medio social puede ser de vital importancia para inhibir este fenómeno o para fomentarlo. De tal manera que actualmente, para muchos autores, estamos ante una sociedad psicopática.

«Problemas» como la guerra, el crimen, las drogas, la contaminación, los genocidios, la prostitución, la pornografía, la violencia, la corrupción, entre otros, son fruto de una cultura psicópata. « El perfil psicopático, su ineptitud para transformar el derrame hormonal en emoción y afecto, su necesidad de ampliar constantemente el estímulo para alcanzar su efecto, su estructura definitivamente no-vincular, su piel insensible al dolor propio y, consecuentemente y más aún, al dolor ajeno, su enajenación, encapsulamiento, desarraigo de paisajes propios y lazos colectivos, la relación instrumental cosificada con los otros parece lo indispensable para funcionar adecuadamente en una economía pautada al extremo por la deshumanización y la ausencia de límites para el abordaje de rapiña sobre cuerpos y territorios, dejando solo restos » (Segato, 2016, p.102).

Ahora bien, todos estos problemas existen no solo porque hay personas psicópatas, sino porque muchas personas comunes han adoptado formas psicopáticas de relación con los demás. De ahí que creamos que la calidad de vida de nuestra especie, pase por luchar contra la extensión de la psicopatía (Garrido, 2017).

Las «normas psicopáticas» se aprenden. Muchas personas sucumben a la presión de una vida en donde la violencia se extiende, adoptando un estilo de vida cercano al de un psicópata. Por lo tanto, por un lado tenemos a aquellas personas psicópatas caracterizadas por un estilo de vida indolente, antisocial e inmoral, para lo cual no les hace falta camuflarse.

Son criminales. Duros, egocéntricos y violentos. Pero tenemos otras dos categorías, una, aquellas personas psicópatas delincuentes pero que se camuflan como personas respetables. Asesinos sexuales que trabajan 8 horas, maltratadores de esposas e infantes que asisten a reuniones de padres.

  • Policías que manejan trata de blancas.
  • Jueces que cometen los delitos que juzgan.
  • Industriales y banqueros que siembran la desesperación en la economía, que hunden empresas, bancos, etc.
  • Líderes de sectas.
  • Proxenetas que reclaman ser respetados como empresarios.
  • Esta categoría también está compuesta por políticos y hombres de estado psicópatas, asesinos, criminales de guerra, militares, responsables de asesinatos en masa, genocidios, años de miseria (Garrido, 2017).

Todas estas personas tienen una doble vida. Otra categoría de personas psicópatas es la no delincuente técnicamente pero que en relación con los demás, exhibe todas las características de poder, dominio y humillación. Personas que acosan en el medio laboral (mobbing), psicópatas familiares que arruinan familias enteras, que estafan, falsifican.

  1. Se conocen como personas «psicópatas integradas o cotidianas».
  2. La cultura actual se caracteriza por la erosión de la ética y la moral.
  3. Domina la violencia y la barbarie en todas sus diferentes manifestaciones, porque se ha convertido en formas de negocio, de hacer dinero.
  4. El bien individual, particularmente el de una élite parasitaria, no productiva y apropiadora, prima sobre el bien común.

La esclavitud, disfrazada y pervertida por la noción de contrato, consenso y libre mercado, parece la forma de vincularse más característica en el sistema. Una sociedad caracterizada por la anomía, el cinismo, el individualismo. En este contexto la personalidad psicopática parece la más adaptativa (Garrido, 2000).

Desde luego, valorizada. Se trata de evitar necesitar e interdepender de otras personas, de desarrollar una indiferencia suficiente para despreocuparnos. « El siglo XX ha descubierto que la maldad es cosa de pura rutina, para lo cual sólo hay que anestesiar el sentimiento » (Bilbeny, 1993, p.57). Se trata de una cultura que cultiva el narcisismo, rasgo de la psicopatía, de un modo desaforado.

Si bien las personas psicópatas han existido en todas las culturas, su prevalencia (distribución) es diferente, lo que prueba el impacto de la cultura en el desarrollo o inhibición de dicha patología. Dicen que la persona psicópata tiene intacto el intelecto o las funciones intelectuales.

La realidad desmiente continuamente esta concepción, quizás por el error cognitivo de referenciar lo intelectual única y exclusivamente desde la perspectiva instrumental. Bilbeny (1995) nos devuelva a la realidad de un intelecto que no puede llamarse tal sin la facultad de pensar. En este sentido, una persona psicópata es una persona ante todo no pensante y efectivamente, hay fallas intelectuales: hay un déficit en el ejercicio de esta facultad.

De ahí el apelativo de idiota, además de moral. No pensar es un rasgo constitutivo del idiota, cuyo máximo representante es la persona del psicópata. La «existencia» psicopática parece ser fundamentalmente un « vivir en la ausencia de pensamiento. El idiota moral no percibe la dualidad en uno mismo que hace sentir el pensamiento.

  1. Lógicamente, no siente pues ni el acuerdo ni la contradicción en su interior, tan blindado como aparenta.
  2. Sobre todo ha conseguido no sentirse a sí mismo » (p.84) Conciencia e intencionalidad La perspectiva de la fenomenología existencial permite introducir la relación como «objeto» de estudio, partiendo del estudio del sentido y la significación a partir de nociones tales como la intencionalidad y la conciencia.
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En otras palabras, representa toda una epistemología del conocimiento científico. Rollo May (2000) entiende la intencionalidad como « la estructura que da sentido a la experiencia » (p.200), la cual se encuentra « en el corazón de la conciencia » (Ibid).

La intencionalidad resulta ser el puente entre sujeto y objeto. La intencionalidad supone la trascendencia de la separación, al mismo tiempo que la constancia de la misma; « supone una relación () íntima con el mundo » (Ibid, p.207). A pesar de que las raíces de este concepto están ya en el pensamiento antiguo, serán filósofos árabes en la edad media (Avicena en particular), los que la significarán en tanto que manera de conocer la realidad.

La intencionalidad en tanto que epistemología, permite conocer la realidad mediante la participación, para aprehenderla. Será en el siglo XIX cuando el concepto de intencionalidad vuelve con fuerza con Franz Brentano que, rompiendo la esquizoide visión cartesiana, otorga a esta la cualidad distintiva y específica de los fenómenos psíquicos, en contraposición a los fenómenos físicos.

A partir de entonces y de estas premisas, en el siglo XX, se desarrolla la fenomenología, desarrollándose así las nociones de (auto) conciencia, (inter)subjetividad, que están influenciando corrientes importantes de la ciencia como la psicología (psicología sistémica, psicología existencial, psicología humanista –gestalt-), la física (cuántica), la medicina (neurociencia) y la filosofía (epistemología).

En este sentido, la cualidad de la conciencia, nos dirá esta epistemología, es su intencionalidad, es decir, la conciencia siempre es conciencia de algo (Husserl, 1962): « La conciencia no sólo no se puede separar de su mundo objetivo, sino que ciertamente constituye su mundo » (May, 2000).

  • No podemos separar la conciencia de su intención de ir hacia.
  • Por ello, se entiende que la conciencia es un conocimiento reflexivo, compartido.
  • Tanto el acto como la experiencia de la conciencia misma están en un proceso continuo de modelación recíproca, de tal forma que sujeto y objetos están ontológicamente vinculados.

« no es posible concebir ninguno de los dos polos (sujeto y mundo) sin el otro » (Ibid, p.204). Una persona sin conciencia, desde esta psicología fenomenológica, se encuentra desconectada de la realidad pero no psicóticamente. ¿De qué realidad hablamos? La «vinculación» psicopática resulta ser puramente instrumental.

  • La ruptura vincular se halla al parecer, del lado de las emociones y de lo moral; ambas, inseparablemente imbricadas.
  • Robert Hare cuando habla de psicopatía como una persona «sin conciencia», quiere decir sin remordimientos; « una persona autocentrada, insensible () con total carencia de empatía y capacidad para entablar relaciones emocionales con los demás » (Hare, 2009, p.20).

Tomando como referencia a Sartre, la persona psicópata es una modalidad del ser-en-si; un ser sin conciencia, es decir sin intencionalidad, sin deseo. Sartre dirá que esta modalidad de ser es la propia de los objetos fijos como una silla o una mesa o un árbol, en el sentido de ser siempre algo, porque su existencia no depende de que nadie tenga conciencia de ellos.

  1. Esta modalidad de existencia humana evita el profundo y angustiante sentimiento de la nada; supone la negación de toda dependencia por lo que la persona es reducida a la cosa en sí.
  2. Así pues, la existencia de la persona psicópata es equiparable a la existencia de un objeto.
  3. Siendo su propia existencia una cosa, su mirada hacia el mundo no puede ser de otra manera que cosificante y cosificadora.

Al respecto Marietán (2008) dirá que es una postura psíquica, que « el psicópata nace con una mirada cosificadora, con un pensamiento cosificador del otro » (Ibid, p.209). Una persona psicópata se manifiesta pues, como una persona sin conciencia, es decir, sin moral, es decir, monomaníaca, afectiva ( y moral) mente delirante.

Sin conciencia podría bien significar sin afecto, sin vinculo, sin intención (tender hacia), sin remordimiento, sin empatía, sin humanidad. Una persona sin vínculo (afectivo), se sitúa fuera de la realidad (humana). Estar dentro de la realidad « entraña estar atado a ella a través de las relaciones afectivas ().

Esto es lo que nos hace miembros de la realidad, del mundo, de nuestro entorno » (Castilla del Pino, 1998, p.70). La intencionalidad de la «intentio» habla de la carencia con respecto a la posesión del objeto (el otro –sujeto– del afecto); distancia a reducir gracias a la intención.

  1. Brentano será quien incorpore esta noción a la psicología, haciendo de esta premisa el criterio diferencial entre fenómenos psíquicos y fenómenos físicos.
  2. Así nacerá la fenomenología y la psicología fenomenológica.
  3. Los fenómenos psíquicos dejan de estar aislados, adquiriendo así una dimensión que irá más allá de la dicotomía sujeto-objeto, naciendo nuevos paradigmas como la intersubjetividad o el constructivismo, entre otros.

En este sentido la ruptura de la «intentio» en la psicopatía da como resultado la individualidad más pura, reduciendo lo humano a su más pura instrumentalidad (ir)racional. De ahí la cosificación como « uno de los rasgos capitales en la psicopatía » (Marietán, 2008, p.209).

Este rasgo « consiste en quitarle el rango de persona al otro, descalificarlo, minimizarlo hasta vivenciarlo como una cosa » (Ibid). Para este autor, la persona psicópata nace con una visión cosificadora; « los demás son () cosas a ser utilizadas para sus propósitos » (Ibid). Por lo tanto, el actuar psicopático no tiene intención, es un actuar que se sitúa fuera de la psique, fuera del alma, fuera del sentimiento, fuera de lo vincular; un actuar estrictamente individual, sin empatía; un actuar sin moral, sin culpa, sin ley, sin remordimientos.

Un actuar no inteligente, moralmente idiota, imbécil. Moral y afecto Siguiendo la línea de la filosofía moral de Ludwig Feuerbach, el reconocimiento recíproco resulta fundamental en la moral, partiendo de la base constitutiva del ser humano como un ser esencialmente intersubjetivo (Gil, 2015).

La subjetividad humana que da lugar a la conciencia, no puede desarrollarse en el solipsismo narcisista de una individualidad pura. El sujeto humano llega a desarrollarse como tal en comunidad. Lo moral concierne fundamentalmente la alteridad, la otredad, concretamente el reconocimiento de la existencia de subjetividades.

A su vez, lo que nos permite relacionarnos con los demás es la afectividad, y por lo tanto aquello que concierna la moral, concierne ontológicamente el afecto. La psicología evolucionista también ve la moral en relación a la naturaleza gregaria del ser humano.

  • Concretamente, la finalidad de la moral sería la de facilitar la cooperación.
  • Así, la moral emerge, evolutivamente hablando para controlar las conductas de los demás.
  • Nace para hacer las comunidades cohesivas y laboriosas (Traver, 2016).
  • En este contexto, el crimen sería querer tenerlo todo para sí mismo; el beneficio propio en detrimento del beneficio de la comunidad.

En el caso de la persona psicópata, lo inquietante de su posición inmoral viene por su aproximación cínica. El cinismo es una escuela filosófica fundada por Antístenes. El pensamiento cínico menospreciaba los valores sociales y predicaba una vida solitaria.

  • Este pensamiento menospreciaba la ley el sentido de la misma.
  • Esta filosofía era un intento de exclusión del otro y de su lugar; preconizaba el placer del individuo aislado.
  • La posición cínica va mas allá del placer, rechazando el principio estructurador de la ley.
  • La presencia de la otredad no tiene cabida.

Podemos afirmar que las personas psicópatas son locas, es decir, que sufren de un delirio (racional) no psicótico, fundamentalmente moral, y se traduce en que las normas las establecen ellas, es decir, que siguen sus propias normas; que viven fuera de la sociedad, fuera de las reglas.

  • Dada su inmoralidad, estas personas no son ni confiables ni cooperativas.
  • Un delirio moral y afectivo desde el momento en que niegan toda subjetividad, incluida la propia.
  • El delirio está en la negación del vínculo.
  • Este tipo de personas parece proliferar en una sociedad caracterizada por una deriva moral (Gray, 2015), la cual, no solo nos lleva a la imposibilidad de distinguir lo malo de lo bueno, sino que además estamos aprendiendo a llamar a lo bueno malo, y a lo malo bueno, situándonos en una especie de neurosis moral que, siguiendo el modelo de neurosis experimental desarrollado por Pavlov (1997), se asemeja a una serie de trastornos conductuales, consecuencia de la incapacidad para distinguir —en ese caso— el bien del mal, surgiendo así patologías morales.

Esta proliferación de lo psicópata nos habla del fracaso de la moral normativa. A nivel psicológico este fracaso y deriva moral nos ha llevado al desarrollo de la «normosis», generando un profundo sufrimiento, debido al vacío por la pérdida del yo. Freud hablará de un superyó, introyección del mandato parental que formarán parte de la conciencia moral, cuya principal función, castigar, presionará al yo, en constante contraposición al ello.

El superyo moralista (que no moral) ha hecho que el desarrollo humano se haya convertido así en un desarrollo fundamentalmente estrictamente productivista, desde la óptica economicista instrumental, cosificadora. De ahí que este contexto patológico neoliberal sea caldo de cultivo para la psicopatía. La alternativa, la terapéutica resulta ser la vuelta a lo virtuoso, a lo moral, abarcando no solo la sabiduría y la conciencia de sí, sino el cuidado de sí, lo que implica un interés en el propio desarrollo personal.

Una vuelta a una estética y al restablecimiento de un mundo cualitativamente diferenciado desde el punto de vista ontológico (Koyré, 1973). Porque la enfermedad emocional refleja la ausencia de virtud. La virtud resulta así ser la condición sana, natural del ser humano.

  1. Y su ausencia, la enfermedad.
  2. Y dentro de esta, la maldad (crueldad, malicia, violencia, explotación) en cuanto ausencia de virtud.
  3. La salud está así depositada en la bondad, esto es, en la humanidad.
  4. La enfermedad resulta ser el proceso inverso: la deshumanización, la pérdida y el alejamiento del comportamiento virtuoso, moral, cuidadoso, sabio.

Descartar lo afectivo, lo emocional desemboca en la enfermedad; en la psicopatología, porque el ser humano se destierra (aliena) de su principal componente: la relación intersubjetiva; una relación de sujeto a sujeto, reconociendo la alteridad. Esta relación no puede entenderse fuera de los parámetros morales.

  • « Este trato intersubjetivo no es espontáneo, ni innato, ni natural, sino el fruto de una evolución moral » (Villegas, 2018, p.30). Notas 1.
  • Cientifismo que no ciencia.2.
  • « Incapacidad de aprender de la experiencia » (Ibid, p.41), por otra parte, muy propia de la psicopatía.3.
  • Iván Petróvich Pávlov, médico y profesor de fisiología, introdujo el término de neurosis experimental para denominar a la conducta anormal desarrollada como consecuencia de la imposibilidad por parte de unos perros de diferenciar dos figuras diferentes, asociadas cada una de ellas a un estímulo positivo y negativo respectivamente.

Pávlov, una vez enseñó al perro a distinguir entre un círculo y una elipse, fue gradualmente cambiando los ejes de ambas figuras, de tal manera que se volvió imposible la distinción entre ambas figuras. Los perros, ante un estímulo ambiguo y por tanto difícil de discriminar, desarrollaron una serie de comportamientos anómalos, neurosis aguda, a la cual el investigador llamó neurosis experimental.4.

Término acuñado por los psicólogos Pierre Weil y Jean-Yves Leloup que significa una adaptación a un medio (contexto, sistema) enfermo. La patología de lo «normal», en tanto que adopción de normas (valores, actitudes y comportamientos) patógenas. Referencias bibliográficas Alasdair, M. (2004). Tras la virtud,

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¿Qué órgano afecta la psicosis?

En la psicosis el órgano afectado es el cerebro, produciéndose cambios en el pensamiento, la percepción, los sentimientos y el comportamiento, de la persona enferma.

¿Cuál es la causa de la psicosis?

In This Article: –

  • Los trastornos psicóticos ocasionan que las personas sufran una alteración en su percepción de la realidad. Estos trastornos pueden tener una causa genética o pueden resultar por causas externas, tales como el abuso de sustancias o la depresión.
  • Los síntomas negativos de la esquizofrenia, es decir, aquellos que indican la falta de un comportamiento o funcionamiento que es normal, incluyen el aislamiento y la depresión. Por otro lado, los síntomas positivos o «visibles» de la esquizofrenia incluyen delirios y alucinaciones.
  • Los trastornos psicóticos se pueden tratar tanto con medicamento como con terapia. No tienen cura, pero es posible recuperarse.

En los últimos años ha disminuido el estigma relacionado con la salud mental, pero aún hay mucha información equivocada sobre los trastornos psicóticos. Consideremos cuáles son las causas de la psicosis, así como las verdaderas señales del trastorno bipolar y la esquizofrenia.

¿Qué parte del cerebro es afectada por la psicosis?

Conclusión – La psicosis se caracteriza por la presencia de alucinaciones y/o delirios, y suele manifestarse en trastornos como la esquizofrenia. La red de prominencia, cuya estructura fundamental es la ínsula, tiene un papel primordial en el cambio atencional de estímulos internos hacia estímulos externos o viceversa.

Se ha estudiado cómo personas que presentan psicosis tienen dificultares para dirigir y cambiar el foco atencional de manera dinámica. Además, la ínsula, en concreto la región posterior, se encarga de integrar información sensorial. Parece que hay una conectividad disfuncional entre la ínsula posterior y regiones cerebrales de integración sensorial en personas diagnosticadas con esquizofrenia que presentan psicosis, con lo que se ha vinculado la ínsula y su patofisiología en el desarrollo de episodios psicóticos.

¿Qué es la psicosis? Síntoma o enfermedad/psicótico

Este tipo de investigaciones son necesarias para comprender qué pasa en el cerebro cuando hay psicosis. Sobre todo, qué medidas se pueden tomar para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

¿Cuánto tiempo puede durar una psicosis?

Por definición, los síntomas psicóticos desaparecen por sí solos en menos de un mes. En algunos casos, la psicosis reactiva breve puede ser el comienzo de una afección psicótica más crónica, como la esquizofrenia o el trastorno esquizoafectivo.

¿Cómo ayudar a una persona con psicosis?

Ser sinceros con nuestras emociones y sentimientos y expresárselo de una manera respetuosa y serena. Mostrar empatía para que sepa que puede hablar con nosotros de lo que le pasa y de cómo se siente. Ofrecerle apoyo y compañía y hacerle saber que no está solo ante este problema.

¿Qué es la psicosis de ansiedad?

Agorafobia – Está considerada como la fobia más incapacitante. Consiste en el miedo a estar solo o bien en lugares en los que sería difícil pedir ayuda en caso de verse incapacitados de una manera brusca. El sujeto presenta miedo a los transportes públicos, a las multitudes, a los ascensores, a los túneles, a estar lejos de casa.

  1. La agorafobia se presenta en el trastorno de angustia o trastorno de pánico.
  2. En él la ansiedad anticipatoria, es decir el miedo a tener una nueva crisis, origina la conducta de evitación fóbica o agorafobia.
  3. Del mismo modo que la fobia social, es más frecuente en las mujeres.
  4. La agorafobia acompaña normalmente (más del 95 %) a un trastorno de angustia, sin embargo la prevalencia de la agorafobia sola sin trastorno por angustia es superior a la del trastorno por angustia con agorafobia.

La agorafobia fue descrita por primera vez en 1870 por Moritz Benedikt (1835-1920), que consideró que este síntoma era consecuencia de la masturbación.

¿Qué diferencia hay entre la psicosis y la esquizofrenia?

Todo sobre esquizofrenia – View Consejos Qu Significa PsicóTico La Esquizofrenia es una enfermedad que forma parte de un grupo más amplio denominado Psicosis. La Psicosis es un estado mental que se caracteriza por una alteración de la percepción de la realidad. Así que las personas que sufren un brote psicótico interpretan la realidad de una forma alterada.

  1. De este modo, las personas que sufren una psicosis viven la realidad de forma distinta al resto de las personas, para ellos lo que viven y sienten es real aunque las personas que les rodean lo vivan de una forma distinta.
  2. Esta sensación de irrealidad les genera angustia y nerviosismo y les hace mostrarse vigilantes hacia todo lo que les rodea llegando en algunos casos al aislamiento emocional y social.

Aunque otra persona les diga que lo que escuchan o ven no existe, la persona que lo sufre lo puede ver y sentir, dicho de otra forma, para esta persona es cierto, por más evidencias en sentido contrario que tengamos los demás. El trastorno psicótico engloba a una serie de enfermedades muy diferentes entre sí, con causas, duraciones, evoluciones y tratamientos diferentes y para las que es imprescindible un buen diagnóstico y tratamiento adecuado.

La enfermedad más conocida dentro de los trastornos psicóticos sería la esquizofrenia. La predisposición genética y factores ambientales serían la causa desencadenante. Se trata de una enfermedad mental grave que afecta a algunas funciones cerebrales tales como el pensamiento, la percepción, las emociones y la conducta.

En cuanto a sus síntomas se engloba dentro de los trastornos psicóticos, aquellos en los que los personas pierden el contacto con la realidad. Evoluciona en forma de brotes y de una forma crónica. Otros trastornos psicóticos pueden producirse en relación con el consumo de drogas, situaciones de máximo estrés en personas vulnerables o predispuestas.

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También pueden aparecer psicosis en otras enfermedades psiquiátricas como el Trastorno Bipolar, Trastorno Esquizoafectivo,, Otras enfermedades como por ejemplo tumores cerebrales o infecciones también pueden producir psicosis. Distinguir las distintas enfermedades que pueden causar una psicosis es fundamental para realizar un tratamiento adecuado en cada caso.

: Todo sobre esquizofrenia – View Consejos

¿Qué personas pueden sufrir un brote psicótico?

¿DE REPENTE? – La prevención de los brotes psicóticos resulta «compleja» ya que a menudo son «imprevisibles y vienen dados por la combinación de diferentes aspectos», advierte Galindo a COPE. En cualquier caso, aclara la experta, los brotes psicóticos «no suponen un diagnóstico per sé».

¿Cómo darse cuenta que una persona es psicópata?

Narcisistas, carentes de empatía, mentirosos y manipuladores. Estos son algunos de los rasgos para identificar que estamos ante un psicópata.

¿Qué es más peligroso que un psicópata?

Una investigación de la Universidad suiza de St. Gallen asegura que comparten multitud de rasgos de personalidad con los criminales más peligrosos. En algunos casos incluso los superan: los agentes de bolsa son más egoístas, impulsivos y más propensos a asumir riesgos.

NOTICIA 28.09.2011 – 00:00h Roberto Arnaz En 1991, el frenético ritmo de vida de los agentes de bolsa de Wall Street llevó al escritor estadounidense Bret Easton Ellis a escribir la novela ‘American Psycho’. Su protagonista, Patrick Bateman, es un exitoso ‘broker’ de bolsa al que la competitividad de su trabajo y la presión por conseguir beneficios a toda costa convertían en un psicópata que disfrutaba torturando, asesinando e incluso devorando a sus víctimas.

  1. Eso sí, fuera del horario de oficina.
  2. La novela se convirtió en un clásico instantáneo y la sorprendente hipótesis de la que parte –la similitud entre los rasgos de personalidad de los corredores de bolsa y los psicópatas– quizá tenga más base científica de la que pensábamos.
  3. Al menos así lo afirma un estudio de la Universidad de St.

Gallen, en Suiza, que asegura que los corredores de bolsa tienen un carácter psicopático, con un cuadro clínico caracterizado por la impulsividad, la falta de honestidad y de empatía, Para llegar a esta conclusión, el psiquiatra forense Pascal Scherrer y el director de la prisión de Pöschwies (Zurich, Suiza), Thomas Noll, evaluaron los mecanismos cerebrales de 28 operadores financieros y los compararon con los de los presos más peligrosos del país.

El resultado fue sorprendente: los ‘broker’ pueden llegar a ser más peligrosos para la sociedad que los psicópatas, «Los agentes bursátiles se comportan de manera más egoísta más egoísta e impulsiva, incluso estaban más dispuestos a asumir más riesgos que el grupo de psicópatas que se sometieron al mismo examen», ha asegurado Noll la revista alemana Spiegel, en la que, a pesar de todo, puntualiza que «no se les puede considerar locos»,

Sin embargo, estos comportamientos podrían explicar casos como el de Kweku Adoboli, el analista que le costó la semana pasada 1.666 millones de euros al banco suizo UBS, o las palabras del broker Alessio Rastani en la BBC, donde aseguro que «la crisis es un sueño hecho realidad para aquellos que quieren hacer dinero».

El gusto por el riesgo podría servir también para explicar la crisis económica que se inició en 2008, cuando la compra-venta de millones de productos financieros de dudosa solvencia, muchos de ellos las conocidas como hipotecas basura, provocaron la caída de las bolsas y el cierre de decenas de bancos, entre ellos Lehman Brothers.

Además, las conclusiones del informe elaborado por la Universidad de St. Gallen es que los bróker son «más egocéntricos, hedonistas, tienen mayor grado de competitividad y dedican más energía a dañar a sus oponentes», lo que los hace incluso más peligrosos que los propios psicópatas.

Numerosas advertencias En el año 1996, Jason Bennetto, un periodista de sucesos del diario británico The Independent avisó en un polémico artículo que «los corredores de bolsa comparten muchas de las mismas características de los psicópatas criminales». Ese mismo año, una universidad escocesa publicó un estudio en el que aseguraba que, con la educación adecuada, «los psicópatas pueden convertirse en corredores de bolsa en lugar de asesinos en serie»,

Cinco años después, otra investigación reveló que la mayoría de los ‘broker’ de Wall Street duerme poco y no faltan casi nunca al trabajo –ni siquiera cuando está enfermo–, lo que los hace mucho más propensos a las depresiones. De hecho, el estudio encontró una tasa de prevalencia de los comportamientos depresivos del 23%, casi cuatro veces superior a la media.

Sin embargo, el primero en llamar psicópatas a los inversores bursátiles fue Antoine Bechara, profesor asociado de neurología en la Universidad de Iowa. En una entrevista a The Wall Street Journal en 2005 aseguró que algunos agentes de bolsa «padecen lo que se denomina una psicopatía funcional» que determina, entre otras cosas, que «sufran menos ansiedad ante operaciones de alto riesgo»,

Conforme a los criterios de

¿Qué es más peligroso un psicópata o un Sociopata?

6 señales de alerta para reconocer a un sociópata, según un psicoterapeuta que entrenó al FBI y a la CIA Qu Significa PsicóTico Fotograma de Christian Bale en ‘American Psycho’. American Psycho La sociopatía se trata de un trastorno mental caracterizado por una alteración de la personalidad que implica un comportamiento antisocial o asocial. la Clínica Mayo, quienes tienen este trastorno de personalidad antisocial no demuestran discernimiento entre bien y mal e ignoran los derechos y sentimientos de los demás.

¿Qué señales te pueden alertar de que te encuentras ante una persona sociópata? David J. Lieberman, psicoterapeuta y autor de Mindreader: The New Science of Deciphering What People Really Think, What They Really Want, and Who They Really Are, lo sabe bien tras sus años de experiencia e investigación de la conducta humana.

Durante mucho tiempo, este experto entrenó al personal militar de los EE. UU., el FBI, la CIA y la NSA Según su perspectiva, las personas sociópatas pueden causar verdaderos estragos en las vidas ajenas, y pueden ser, Tal y como explica en este para la CNBC, los psicópatas tienden a ser más manipuladores y minimizan el riesgo en actividades delictivas, mientras que los sociópatas tienen un comportamiento más errático, impulsivo y propensos a la ira, por lo que pueden resultar más peligrosos.

  1. Un psicópata suele ser más frío y calculador, sin dejar jamás que sus emociones lo controlen —tiene un rango muy ajustado de las mismas—, mientras que un sociópata se deja llevar por ellas, sin tener en consideración las consecuencias de sus actos.
  2. De esta manera, l os sociópatas son menos pacientes, menos planificados y actúan más por compulsión.

Ahora que sabes las diferencias entre ambos perfiles, ¿cómo distinguir a un sociópata? David J. Lieberman te aporta 6 claves.

¿Qué tan peligrosa es una persona con psicosis?

Cómo comprender qué es la psicosis Qu Significa PsicóTico La palabra psicosis se utiliza para describir los trastornos que afectan la mente, en los que se ha perdido cierto contacto con la realidad. Cuando alguien se enferma de esta forma, se le denomina episodio psicótico. Durante un período de psicosis, se alteran los pensamientos y las percepciones de una persona, y esta puede tener dificultad para comprender lo que es y lo que no es real.

La psicosis puede afectar a personas de todos los ámbitos de la vida. A menudo, el trastorno comienza entre el final de la adolescencia y los 25 años de edad. En los Estados Unidos, hay unos 100,000 casos nuevos de psicosis cada año. Por lo general, habrá cambios en el comportamiento de una persona antes de que se presente la psicosis.

Las señales de advertencia conductuales de la psicosis incluyen:

una baja repentina en las calificaciones o en el desempeño laboral; nuevos problemas para pensar con claridad o concentrarse; desconfianza, ideas paranoicas o incomodidad frente a otras personas; aislamiento social, pasar solo mucho más tiempo de lo habitual; nuevas ideas inusuales y demasiado intensas, sentimientos extraños o una falta total de sentimientos; menos atención al cuidado o la higiene personal; dificultad para distinguir entre la realidad y la fantasía; habla confusa o problemas para comunicarse.

Los síntomas de la psicosis incluyen delirios (creencias falsas) y alucinaciones (ver u oír cosas que otros no ven ni oyen). Otros síntomas incluyen hablar de forma incoherente o sin sentido y comportarse de forma inapropiada para la situación en la que se encuentra.

Durante un episodio psicótico, la persona también puede experimentar depresión, ansiedad, problemas para dormir, aislamiento social, falta de motivación y, en general, dificultad para funcionar. Cualquier persona que experimente alguno de los síntomas de esta lista debe consultar a un profesional de la salud mental.

No hay una causa específica para la psicosis y puede ser un síntoma de una enfermedad mental, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Sin embargo, una persona puede experimentar psicosis sin que nunca se le diagnostique esquizofrenia o cualquier otro trastorno mental.

Hay otras causas, como la falta de sueño, afecciones médicas generales, ciertos medicamentos recetados y el uso indebido de alcohol u otras drogas, como la marihuana. Por lo general, se diagnostica una enfermedad mental, como la esquizofrenia, al excluir todas estas otras causas de psicosis. Para someterse a una evaluación exhaustiva y un diagnóstico preciso, visite a un profesional de la salud competente (como un psicólogo, un psiquiatra o un trabajador social).

Algunos estudios han demostrado que no es raro que una persona tenga síntomas psicóticos durante más de un año antes de recibir tratamiento. Es fundamental reducir este período de tiempo sin tratar la psicosis porque a menudo el tratamiento temprano significa que habrá una mejor recuperación.

Un psicólogo, un psiquiatra o un trabajador social competente podrá emitir un diagnóstico y ayudar a establecer un plan de tratamiento. Las personas con psicosis pueden comportarse de manera confusa e impredecible y también pueden volverse amenazantes o violentas. Sin embargo, las personas con síntomas psicóticos tienen más probabilidades de hacerse daño a sí mismas que a otras personas.

Si observa estos cambios en el comportamiento y estos comienzan a intensificarse o no desaparecen, es importante que busque ayuda. Diversas investigaciones respaldan una variedad de tratamientos para la psicosis temprana, especialmente la atención especializada coordinada.

En 2008, el Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés) lanzó la iniciativa de investigación llamada Recovery After an Initial Schizophrenia Episode, El proyecto RAISE estudió los tratamientos de atención especializada coordinada y las mejores formas de intervenir después de que las personas comienzan a experimentar síntomas psicóticos y de ayudarles a retomar una vía hacia una vida productiva e independiente.

La atención especializada coordinada incluye los siguientes componentes:

La psicoterapia individual o de grupo, que generalmente se basa en los principios de la terapia cognitivo-conductual. Esta terapia se adapta a las necesidades de cada paciente y hace énfasis en la capacitación para la resiliencia, el control de las enfermedades y el bienestar, y el desarrollo de capacidades de afrontamiento. El apoyo familiar y la educación, que enseñan a los familiares aspectos sobre la psicosis y las habilidades de afrontamiento, comunicación y resolución de problemas. Los familiares que están informados e involucrados están más preparados para ayudar a sus seres queridos en el proceso de recuperación. El manejo de los medicamentos (también llamado farmacoterapia), que ayuda a reducir los síntomas de la psicosis. Se adapta tanto la selección como la dosificación de los medicamentos a los pacientes con psicosis temprana y sus necesidades individuales. Como todos los medicamentos, los antipsicóticos tienen riesgos y beneficios. Los pacientes deben hablar con sus proveedores de atención médica sobre los efectos secundarios, el costo de los medicamentos y las preferencias de dosificación (una píldora diaria o una inyección mensual). Los servicios de apoyo para el empleo y la educación, que ayudan a los pacientes a regresar al trabajo o la escuela y a alcanzar sus metas personales. Se hace énfasis en la colocación rápida en un entorno laboral o escolar, junto con capacitación y apoyo, para asegurar el éxito. La gestión de casos, que ayuda a los pacientes a resolver problemas. El administrador de casos puede ofrecer soluciones para abordar problemas prácticos y coordinar servicios sociales en diversas áreas de necesidad.

Las personas con psicosis deben participar en la planificación de su tratamiento. Sus necesidades y metas deben ser lo que impulsa sus programas de tratamiento. Esto les ayudará a seguir comprometidos durante todo el proceso de recuperación. Es importante encontrar un profesional de la salud mental que esté capacitado en el tratamiento de la psicosis y que logre que el paciente se sienta cómodo.

¿Qué pasa en el cerebro de un psicótico?

La psicosis es una condición que afecta al cerebro del paciente, alterando la forma de pensar, sentir y comportarse. También puede ir acompañada de alucinaciones y delirios.

¿Qué es la depresión psicótica?

Las personas con depresión psicótica tienen síntomas de depresión y psicosis. La psicosis es una pérdida del contacto con la realidad. Usualmente incluye: Delirios: falsas creencias acerca de lo que está sucediendo o de lo que uno es.

¿Cómo se puede evitar la psicosis?

¿Se puede prevenir? Aunque es casi imposible prevenir la psicosis, las personas en riesgo pueden someterse a terapias cognitivo-conductuales para evitar el desarrollo de la enfermedad. En presencia de síntomas y actitudes sospechosas, es posible someterse a exámenes adicionales.

¿Cuáles son los trastornos mentales que se heredan?

Trastornos del espectro autista – Qu Significa PsicóTico Imagen: Rubén Megía, elaborada con Canva. Los trastornos del espectro autista engloban una serie de trastornos del neurodesarrollo que afectan a aproximadamente 1 de cada 59 niños y se caracterizan por problemas en la comunicación e interacción social y por la presencia de patrones de comportamiento o intereses repetitivos.

Hasta el momento se conocen más de 100 genes relacionados con el riesgo a desarrollar el trastorno y hay muchos más cuya asociación está pendiente de confirmarse. En esta lista de genes se encuentran numerosos genes relacionados con la comunicación entre neuronas y otras funciones importantes para el cerebro, así como genes relacionados con la regulación de la expresión génica.

También se ha avanzado notablemente en las características genéticas de las personas con trastornos del espectro autista. Por ejemplo, se ha encontrado que las mutaciones en fragmentos repetitivos del ADN relacionadas con estos trastornos suelen ser de mayor tamaño, ocurren preferentemente en regiones reguladoras y suelen ser más perjudiciales que en familiares no afectados.

Una característica de los trastornos del espectro autista es la variabilidad en la que se presentan son síntomas en los afectados. Pues bien, a nivel genético ocurre igual y hay un amplio espectro de cambios y efectos, En la mayoría de los casos, los trastornos derivan de la combinación de múltiples variantes genéticas a menudo comunes.

En otros casos se producen como consecuencia de la alteración de un único gen. En estos casos, además, el cambio suele ser una mutación de novo, no transmitida por los progenitores.

¿Cómo hablar con una persona con psicosis?

Ser sinceros con nuestras emociones y sentimientos y expresárselo de una manera respetuosa y serena. Mostrar empatía para que sepa que puede hablar con nosotros de lo que le pasa y de cómo se siente. Ofrecerle apoyo y compañía y hacerle saber que no está solo ante este problema.

¿Qué es la psicosis leve?

La psicosis reactiva breve es un despliegue súbito y de corta duración de comportamiento psicótico, como alucinaciones o delirios, que ocurre con un suceso estresante.

¿Que desencadena un brote psicótico?

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación acreditada, Este aviso fue puesto el 13 de diciembre de 2012.

Un brote psicótico se define como una ruptura de la realidad de forma temporal. Puede ser provocada por diversas causas, pero la más frecuente es una fuente de estrés potente y constante en el tiempo o debido a un consumo de alguna droga, principalmente todas aquellas que poseen un principio activo de tipo alucinógeno,

Puede tener muchas causas orgánicas o psíquicas, como intoxicaciones o enfermedades mentales, aunque cada vez son más los avances que estudian sobre los componentes ambientales. En estos casos, suele ser conveniente un ingreso hospitalario en una Unidad de Psiquiatría, donde se debe tratar con fármacos antipsicóticos,

Existe una gran variedad de fármacos de este tipo con distinto perfil para responder a la sintomatología particular de cada brote, por lo que el tratamiento es personalizado para cada paciente según sus características personales y los síntomas específicos presentados, buscando el más efectivo para cada persona.

  • Antes de que la persona padezca un brote psicótico, se puede observar un patrón de comportamiento generalmente caracterizado por la aparición de unos síntomas denominados prodrómicos.
  • Los pródromos (del griego, lo que precede a la carrera) se caracterizan por un pensamiento extremadamente acelerado que desordenan tanto los síntomas afectivos, vivencias y síntomas cognitivos en la persona que los padece.

No son fácilmente detectables pues no siempre la persona que se encuentra en este estado manifiesta su mundo interior, dado que están experimentando una profunda sensación de miedo. Los pródromos alcanzan un punto de inflexión en la llamada «trema» (ese momento en el cual los actores tienen que salir a escena y se pueden quedar «en blanco»), a partir de la cual comienzan los «síntomas positivos» del brote, así denominados por ser muy floridos y es en este momento cuando se puede percibir un comportamiento anómalo de la persona.

  • Con anómalo no nos estamos refiriendo a violento o a agresivo necesariamente, de hecho esto sucede en un porcentaje ínfimo de los casos, sino a la ruptura temporal de la realidad cognitiva.
  • Unos días después de presentar estos comportamientos, la persona acaba padeciendo una alucinación o un delirio, con la consecuente descompensación.

Es muy frecuente que la persona deba ser hospitalizada de urgencia para poder ayudarla. Es muy importante que la persona que ha requerido una hospitalización necesite, posteriormente a esta, consultar con un psiquiatra que le pueda asesorar y explicar en profundidad qué es lo que le ha ocurrido, así como las posibles causas del brote psicótico que ha padecido, como los riesgos de padecer otro en el futuro, qué es un brote y qué es la esquizofrenia, cuál es el tratamiento de la esquizofrenia o para un brote.

Es decir, que la persona pueda recibir respuesta a todas aquellas preguntas que inevitablemente se formulan. Los brotes psicóticos pueden aparecer en mayor o menor grado durante la vida, pero un brote se diagnostica cuando los síntomas sean muchos más que lo normal, sucedan con más frecuencia, tengan una intensidad relevante y, en definitiva, que interfieran en la vida diaria de la persona afectada.

Durante un brote psicótico, la realidad percibida por la persona afectada se ve alterada de modo que no se puede comportar normalmente en su entorno. No es infrecuente que durante un brote psicótico, el médico, la familia o el propio paciente (o todos juntos) decida que el mejor cuidado para la persona se lleve a cabo internado en un régimen hospitalario y que la persona sea tratada médicamente dentro del hospital hasta que se alivie toda la sintomatología.

¿Qué diferencia hay entre la psicosis y la esquizofrenia?

¿Psicosis? ¿Esquizofrenia? ¿Cuál es la diferencia? – La Esquizofrenia es una enfermedad que forma parte de un grupo más amplio denominado Psicosis. La Psicosis es un estado mental que se caracteriza por una alteración de la percepción de la realidad. Así que las personas que sufren un brote psicótico interpretan la realidad de una forma alterada.

  • De este modo, las personas que sufren una psicosis viven la realidad de forma distinta al resto de las personas, para ellos lo que viven y sienten es real aunque las personas que les rodean lo vivan de una forma distinta.
  • Esta sensación de irrealidad les genera angustia y nerviosismo y les hace mostrarse vigilantes hacia todo lo que les rodea llegando en algunos casos al aislamiento emocional y social.

Aunque otra persona les diga que lo que escuchan o ven no existe, la persona que lo sufre lo puede ver y sentir, dicho de otra forma, para esta persona es cierto, por más evidencias en sentido contrario que tengamos los demás. El trastorno psicótico engloba a una serie de enfermedades muy diferentes entre sí, con causas, duraciones, evoluciones y tratamientos diferentes y para las que es imprescindible un buen diagnóstico y tratamiento adecuado.

La enfermedad más conocida dentro de los trastornos psicóticos sería la esquizofrenia. La predisposición genética y factores ambientales serían la causa desencadenante. Se trata de una enfermedad mental grave que afecta a algunas funciones cerebrales tales como el pensamiento, la percepción, las emociones y la conducta.

En cuanto a sus síntomas se engloba dentro de los trastornos psicóticos, aquellos en los que los personas pierden el contacto con la realidad. Evoluciona en forma de brotes y de una forma crónica. Otros trastornos psicóticos pueden producirse en relación con el consumo de drogas, situaciones de máximo estrés en personas vulnerables o predispuestas.