Acuerdo Nacional y lo Hecho en México: antídoto para la debilidad del consumo privado y la inversión

La Voz de la Industria Vol. 8 N°234.

Resumen

La firma del acuerdo “Unidos por el Progreso de México y el Bienestar de Todos”, representa un primer paso en favor de la inversión productiva que el país requiere para impulsar la generación de empleo formal y el consumo asociado.

  • Para lograr la meta anunciada por las autoridades de una inversión de 25% como proporción del PIB, requerirá una inversión adicional de otros 900 mil millones de pesos. Por ello se debe reforzar la estrategia con medidas integrales que permitan llegar a más acuerdos.

México debe elaborar una estrategia holística que le permita enfrentar exitosamente la Nueva Realidad:

  • El ascenso del proteccionismo y la visión nacionalista a nivel global en un entorno de mayores restricciones.

Para lograrlo se debe seguir trabajando en tres vertientes:

  1. Acuerdos alineados al fomento de la certidumbre y confianza.
  2. Incremento sistémico de la inversión productiva para impulsar la generación de empleo.
  3. Un programa estratégico que tenga al Contenido Nacional y el impulso de lo Hecho en México como su columna vertebral: de poco servirán los recursos económicos comprometidos si las obras de infraestructura utilizan insumos intermedios importados.

Además, se debe resaltar que el corazón del acuerdo es de naturaleza industrial. La firma de “Unidos por el Progreso de México y el Bienestar de Todos” reconoce un hecho: en la actual coyuntura sólo la industria puede constituirse como el motor de crecimiento emergente que requiere el país cuando se complementa con servicios de alto valor agregado.

Los componentes del acuerdo son:

  1. Construcción.
    1. Manufactura.
    1. Energía.
    1. Transporte de carga y logística.
    1. Trabajos especializados de consultoría y servicios profesionales para implementarlos.
    1. Financiamiento.

El tiempo avanza rápidamente y las variables estratégicas muestran la necesidad de acuerdos. Durante el pasado mes de julio, el consumo y la inversión privada, que representan el 85% del PIB, contabilizaron un nuevo retroceso a tasa anual:

  • El consumo privado disminuyó (-) 15.3%, su séptima caída consecutiva en los primeros siete meses del año, su promedio de variación anual fue (-) 12%.
  • La inversión fija bruta disminuyó (-) 21.2%: hasta julio su promedio fue (-) 21.9% y acumuló 18 caídas consecutivas y 20 en los últimos 21 meses.

El resultado del consumo y la inversión se encuentra alineada con la de la economía en general: el retroceso promedio de (-) 10.1% registrado por el Indicador Global de Actividad Económica fue producto de la contracción observada en sus dos componentes esenciales: consumo e inversión.

Además, La reactivación y reconstrucción de la economía mexicana requieren de certidumbre y confianza en torno a un programa integral de desarrollo económico que permitan encauzar los recursos y estrategias nacionales, particularmente en un momento en donde, a nivel mundial, se enfrenta una recesión exacerbada por el inicio de la segunda ola de contagios asociados al Covid-19.

  • La segunda ola del Covid-19 avanza en Europa: Alemania, Francia, España y Gran Bretaña enfrentan las consecuencias, nuevas restricciones inhiben la movilidad social y ponen en claro la fragilidad de su recuperación.

Confianza y certidumbre en torno a acuerdos que promuevan la inversión en infraestructura, es el camino que puede acelerar la recuperación de México.

Impulsar lo Hecho en México, el contenido nacional, y la mayor vinculación entre empresas en el país puede elevar los efectos positivos de la estrategia.

Análisis

El consumo privado y la inversión sintetizan el estado de la economía al mismo tiempo que presentan la situación real que enfrentan hogares y empresas.

Para el caso de México, en conjunto, el consumo privado y la inversión representan cerca del 85% del PIB: su evolución es el resultado del desempeño de la economía.

Al mismo tiempo constituyen una condicionante de la dinámica futura tanto de los procesos productivos como de las condiciones sociales que se viven en el país: su fortaleza o debilidad se traslada al mercado interno.

  • No se puede entender el proceso de bajo crecimiento económico que ha caracterizado a la economía mexicana durante los últimos 40 años sin reconocer la precarización de la inversión, particularmente de la parte pública, y de las posibilidades de consumo de las familias mexicanas.

Bajo dicho contexto, se puede observar que durante el pasado mes de julio ambas variables contabilizaron un nuevo retroceso a tasa anual:

  • El consumo privado disminuyó (-) 15.3%, su séptima caída consecutiva. Por ello, en los primeros siete meses del 2020 su promedio de variación anual fue de (-) 12%.
  • La inversión fija bruta disminuyó (-) 21.2%: hasta julio su promedio anual fue de (-) 21.9%. La inversión acumuló 18 caídas consecutivas y 20 en los últimos 21 meses.

El resultado del consumo y la inversión se encuentra alineada con la de la economía en general, el retroceso promedio de (-) 10.1% registrado por el Indicador Global de Actividad Económica fue producto de la contracción observada en sus dos componentes esenciales: consumo e inversión.

La reactivación y reconstrucción de la economía mexicana requieren de certidumbre y confianza en torno a un programa integral de desarrollo económico que permitan encauzar los recursos y estrategias nacionales, particularmente en un momento en donde, a nivel mundial, se enfrenta una recesión exacerbada por el inicio de la segunda ola de contagios asociados al Covid-19.

  • La segunda ola del Covid-19 avanza en Europa: Alemania, Francia, España y Gran Bretaña enfrentan las consecuencias, nuevas restricciones inhiben la movilidad social y ponen en claro la fragilidad de su recuperación.
  • A diferencia de lo que ocurre en China, Vietnam o Nueva Zelanda, Europa se encuentra en la ruta de un nuevo confinamiento que prolongará su recesión.
  • “Los peores meses del Covid-19 están por llegar” afirmó Angela Merkel en Alemania. El Covid-19 se encuentra “fuera de control en Gran Bretaña” indicó el asesor científico de Boris Johnson. Oliver Veran, Ministro de Sanidad en Francia señaló que París podría ser declarada “zona de alerta máxima” por la enfermedad.
  • Portugal y Rusia reportan los mayores contagios desde abril y mayo respectivamente. Polonia alcanzó un récord diario el pasado viernes. El gobierno de los Países Bajos anunció “severas” medidas para enfrentar al Covid-19 y el de Austria declaró formalmente que la segunda ola comenzó en su país.

Las nuevas restricciones mantendrán la actividad industrial y comercial de Europa en zona negativa, por lo que sus gobiernos seguirán instrumentando medidas de fomento económico y financiero para intentar aminorar las afectaciones, particularmente la caída en la inversión y el empleo.

Una consecuencia será el aumento de las medidas proteccionistas y de atracción de capitales para salvaguardar las fuentes de trabajo y garantizar que los apoyos fiscales y monetarios tengan el mayor efecto posible en la zona europea.

La historia no será diferente en Estados Unidos, Canadá y América Latina.

Por ello México debe elaborar una estrategia integral que le permita enfrentar exitosamente la Nueva Realidad:

  • El ascenso del proteccionismo y la visión nacionalista a nivel global en un entorno de restricciones.

Para lograrlo se debe seguir trabajando en tres vertientes:

  1. Acuerdos alineados al fomento de la certidumbre y confianza.
  2. Incremento sistémico de la inversión productiva para impulsar la generación de empleo.
  3. Un programa estratégico integral que tenga al contenido nacional y el impulso de lo Hecho en México como su columna vertebral, la firma del acuerdo “Unidos por el Progreso de México y el Bienestar de Todos” reconoce implícitamente un hecho: es de naturaleza industrial que se complementa con servicios de alto valor agregado. Sus componentes:
    1. Construcción.
    1. Manufactura.
    1. Energía.
    1. Transporte de carga y logística.
    1. Trabajos especializados de consultoría y servicios profesionales para implementarlos.
    1. Financiamiento.

El mecanismo de colaboración aún requerirá de mayores inversiones, por lo menos otros 900 mil millones de pesos; sin embargo, es un primer paso en el camino correcto, particularmente en un momento en el que se requiere reactivar la confianza social y empresarial.

En septiembre, la Confianza del Consumidor se ubicó 9.1% por debajo del nivel alcanzado en el mismo mes del 2019. Si bien se encontró en una mejor posición que durante abril y mayo (cuando se presentó la mayor caída del PIB y desempleo), también se puede observar que se presentó una desaceleración en su proceso de recuperación:

  • Una de las causas se encuentra vinculada al deterioro que los hogares mexicanos perciben en sus condiciones de vida respecto a las que tenían hace un año.
  • Sin lugar a duda que la precarización del mercado laboral tiene un efecto adverso en lo descrito, algo que solamente se puede resolver con generación de empleo formal bien remunerado.
  • Dicha percepción adversa ya contabiliza la normalización en más del 80% del sistema productivo, por lo que se puede anticipar que, sin nuevos acuerdos de fomento económico, habrá un avance modesto.

Para lograr lo último se requiere de elevar los niveles de inversión productiva: es fundamental mejorar las condiciones de confianza y certidumbre.

De acuerdo con el Indicador de Confianza Empresarial la variable de si se considera que es un “momento adecuado para invertir” sigue acumulando retrocesos:

  • 86 consecutivos en manufacturas.
  • 84 en comercio.
  • 86 en construcción.

No se debe olvidar que la consideración referente a sí los empresarios y directivos perciben que es el “momento adecuado para invertir” se traslada a la conformación de los indicadores cíclicos que reporta el INEGI, es decir, permite adelantar hacia dónde se dirige la economía.

  • De hecho, dicho componente se encuentra altamente correlacionado con la evolución del ciclo económico.

En función de ello, se puede anticipar que la inversión y el crecimiento económico seguirán reportando variaciones negativas hasta el cierre del 2020 y aún durante parte del primer trimestre del 2021.

¿Cuál es el antídoto? Mayor confianza y certidumbre pueden ayudar a revertir dicha tendencia y para lograrlo se deben generar acuerdos que permitan acelerar la inversión productiva que se realiza en México.

Bajo dicho contexto fue positiva la firma del acuerdo “Unidos por el Progreso de México y el Bienestar de Todos”, representa un primer paso en favor de la inversión productiva que el país requiere para impulsar la generación de empleo formal y el consumo asociado.

Para lograr que el acuerdo tenga el mayor efecto multiplicador deberá ser vinculado con una estrategia de política industrial: favorecer el contenido nacional.

  • Al igual que ocurre en Estados Unidos, China o la Unión Europea, utilizar la mayor cantidad de insumos intermedios de origen nacional para las obras de infraestructura elevaría el impulso positivo a la economía, el empleo y el consumo.
  • El camino para impulsar lo Hecho en México puede iniciar con el acuerdo “Unidos por el Progreso de México y el Bienestar de Todos”. Su implementación y la ampliación de las inversiones al sector energético puede revertir la tendencia negativa de la economía.

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