Ante la vulnerabilidad por la fase 3 del COVID-19, se asoman los problemas económicos y alimenticios de México

Reporte Índigo | Viviana Bran.

La fase 2 del coronavirus (Covid-19) está a punto de concluir y se prevé que en este mes -tentativamente alrededor del día 19 de abril- la tercera etapa de la pandemia se haga presente.

El pasado 29 de febrero, las autoridades de salud explicaron cuáles serían las tres fases a las que México tenía que hacer frente después de que se confirmaran los primeros casos de Covid-19.

La primera fase se trató de casos de personas que adquirieron el virus en países como China, Italia o España, y que al llegar a México comenzaron a presentar los síntomas de fiebre y tos (importación viral).

El 24 de marzo, el gobierno mexicano a través de la Secretaría de Salud (SS) declaró que había iniciado la fase 2, la cual se caracteriza por la transmisión comunitaria. En esta etapa los contagios que se dan dentro del país ya no tienen necesariamente relación con los viajes al extranjero y se comienzan a endurecer las medidas de contención en un intento por frenar la curva de contagios.

La cancelación de vuelos dentro y fuera del país y la cuarentena obligatoria para niños y personas que puedan realizar sus actividades y trabajos desde casa, son solo algunas de las medidas estrictas que se implementaron en las últimas dos semanas.

Aún con las disposiciones preventivas, en el territorio mexicano se reportan 993 casos confirmados de coronavirus y 20 muertes, de acuerdo con información de la SSa.

La semana pasada, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador dijo en su conferencia matutina que la fase 3 del coronavirus podría entrar el próximo 19 de abril, y argumentó que esta etapa sería leve siempre y cuando se pusieran en práctica las recomendaciones médicas, principalmente la de no salir de casa, impulsada con el hashtag #QuédateEnCasa.

El riesgo es la saturación de los servicios médicos

La fase 3 ha sido una de las más temidas por las naciones, ya que es la de máxima transmisión. En el peor escenario, y en dado caso de que no se hayan aplicado medidas para controlar la enfermedad, el número de contagiados se cuenta en miles y el virus se extendería por todas las regiones.

El epidemiólogo Eduardo García comenta que a pesar de que en esta tercera etapa comienzan a registrarse miles de casos, no significa que todos sean de gravedad, sin embargo, se corre el riesgo de saturar los servicios médicos y muchas personas no serían atendidas a tiempo.

El problema de la tercera etapa van a ser los insumos, porque desde ahorita están escasos. La dificultad no radica en conseguirlos, es que no los están vendiendo. Los cubrebocas de tres capas y los respiradores N95 en su mayoría son producidos en China y con la expansión de la pandemia probablemente se vieron en la necesidad de disminuir la producción

Eduardo García – Epidemiólogo

Sectores tienen fuertes pérdidas

De acuerdo con las medidas implementadas en países como China, Italia y España, en la tercera fase la cuarentena se vuelve total, los establecimientos deben permanecer cerrados y a los habitantes se les prohíbe salir de sus domicilios. Cuando los insumos de comida se terminan, solo una persona por familia puede acudir a reabastecerlos.

Aunque México todavía no llega a la fase tres, sectores como el industrial, manufacturero, automotriz, turístico, restaurantero y comercial ya resienten las pérdidas económicas.

Se asoma una caída económica grave

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), asegura que en la tercera fase las medidas de contención son más severas y el problema con eso es que se frenará la mayor parte de las actividades económicas, incluyendo el sector alimentario, uno de los más importantes para sobrellevar la etapa de cuarentena.

Asimismo, insiste en que, si el gobierno mexicano no cuenta con un programa contingente de reactivación productiva, en el segundo trimestre del año se podría registrar la mayor caída económica de la historia de México.

“Se tienen escasas tres semanas para presentar una estrategia que ayude a que esta fase no termine por dislocar la economía, que de por sí ya se encontraba enferma desde antes de que se presentara el Covid-19. El sector de la agricultura y los alimentos industrializados se podrían enfrentar a un cierre total si el gobierno no genera las condiciones para que sigan produciendo. Las autoridades deben estar atentas a que las acciones que tomen no contribuyan más al desempleo”, indica José Luis de la Cruz Gallegos. Continuar leyendo […]

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