Causas y consecuencias del desplome del peso mexicano

Prensa Latina | Por Luis Manuel Arce Isaac.

México, 18 mar (Prensa Latina) El gobierno de México recibió un golpe fuerte por una caída del peso frente al dólar este mes, al depreciarse 1,5 por ciento y venderse a 23,22 la peor cotización desde enero de 1992.

La estabilidad en la apreciación de la moneda nacional fue uno de los logros importantes de la cuarta transformación, como el presidente, Andrés Manuel López Obrador, denomina a su gobierno, porque lo consideraba expresión de una marcha correcta de la economía a pesar de su documentado estancamiento.

La baja del peso se atribuye a dos factores: el nuevo coronavirus y la súbita caída de los precios del petróleo, pero detrás hay un mar de fondo importante.

El desplome en las bolsas de valores de Nueva York, Londres, Tokio, París y Ciudad de México marcan una tendencia a la baja desde antes del coronavirus en Wuhan, China.

El académico español Joan Benach, escribe que la epidemia se está usando para intentar ocultar el ruido que hará el estrepitoso crac económico que se aproxima y cuya evidencia más notoria son las convulsiones en el mercado internacional de valores, donde todos los índices bursátiles están cediendo.

‘Como han señalado diversos economistas críticos, como Alejandro Nadal, Eric Toussaint o Michael Roberts, aunque los mercados bursátiles son imprevisibles, todos los factores de una nueva crisis financiera están presentes desde al menos 2017’, afirma Benach, y en ese cuadro ‘el coronavirus sería tan solo la chispa de una explosión financiera, pero no su principal causa’.

Para el Grupo Financiero Banorte, la incertidumbre que impacta a los mercados financieros con turbulencia histórica derivada del desarrollo de la Covid-19, es desastrosa para el peso mexicano, pero este ya se depreciaba cinco por ciento debido a la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de recortar la tasa de interés.

La directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, Gabriela Siller, alerta de una afectación del sector servicios y en menor medida en la actividad industrial, pero su magnitud dependerá del número de contagios y muertes en Estados Unidos y México.

Lo que sí queda claro, expresa la ejecutiva, es que el coronavirus no fue responsable de la caída de los mercados bursátiles ni del desplome de los precios internacionales del petróleo, que están sujetos a ciclos largos en los que han superado la barrera de los 100 dólares el barril, o los límites más bajos de 20 dólares.

La pandemia poco tiene que ver con los factores que configuran el desplome actual de los precios del crudo: reducido crecimiento de la demanda energética a causa de la larga depresión, la sobreproducción petrolera y el alto nivel de las reservas mundiales, y la guerra petrolera de Arabia Saudita contra Rusia e Irán.

En consecuencia, el precio del petróleo mexicano se desplomó un 22,36 por ciento, a 18,78 dólares el barril, su menor nivel en 18 años, desde marzo de 2002, lo que avivó las preocupaciones por una recesión global.

En lo que va de año, la mezcla mexicana de exportación acumula una caída de 66,5 por ciento, mientras que el referencial WTI de Estados Unidos y el Brent del Mar del Norte, acumulan caídas de 56 por ciento. Los empresarios del fracking tendrán que paralizar el bombeo porque los costos de extracción no se compensan.

El precio del crudo mexicano se aleja cada vez más del establecido en el presupuesto para este año de 49 dólares en promedio, y eso afecta el valor de canje del peso.

‘Básicamente lo que estamos viendo es que el colapso del precio del petróleo primeramente va a restringir la capacidad financiera de Pemex para poder operar, y es una caída de ingresos que obliga a replantear la estrategia de la empresa productiva del estado’, señaló José Luis de la Cruz, Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico.

En conferencia su mañanera de hoy, López Obrador llamó a la calma ante la depreciación del peso y la contracción de las ventas del crudo al asegurar que las reservas internacionales de divisas están sanas y que el petróleo que no se venda irá a las refinerías nacionales.

Lo que sucede en realidad es que la pandemia, al agudizar la desaceleración económica mundial, vino como anillo al dedo para enmascarar la magnitud de la depresión del mundo capitalista, que se está volcando con efectos devastadores, principalmente sobre la humanidad asalariada y empobrecida.

La crisis financiera debe tomar como centro a Estados Unidos y su impacto político está más en relación directa con la cantidad de casos y muertes por la pandemia y una caída en el empleo, que en los efectos causales económicos a pesar de ser lo sustancial.

El índice Expertos Bloomberg, que mide la fortaleza del dólar frente a una canasta de diez divisas, avanzó 1,51 por ciento, a los mil 255 puntos, su nivel más alto desde enero de 2017, pero es circunstancial y está en su punto de declinación.

Las preocupaciones por una recesión global están creciendo, lo que genera expectativas cada vez más negativas para la demanda del hidrocarburo, y no solamente en México.

Los economistas actualizan sus proyecciones para el crecimiento económico bruscamente a la baja. Morgan Stanley ahora ve una recesión global como su base, diciendo que la caída probablemente sea peor que en 2001. Goldman Sachs pronostica una caída del cinco por ciento del PIB estadounidense en el segundo trimestre, y eso pone nervioso a Donald Trump. Fuente […]

agp/lma

Se permite el uso, distribución y difusión del contenido publicado en IDIC.mx toda vez que se cite la fuente, se vincule al artículo en nuestro sitio web y se mantenga la intención del contenido. En caso de que no sea de autoría del IDIC A.C. se deberá consultar con el autor original.