Pemex ‘se lo juega todo’ con el nuevo Plan de Infraestructura Energética de AMLO

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Economía Hoy | Ana Gabriela Jiménez Cubría.

El Plan de Infraestructura Energética (PIE) que presentará en los próximos días el gobierno de Andrés Manuel López Obrador es un arma de doble filo tanto para Petróleos Mexicanos (Pemex) como para la economía del país, y existe consenso entre los especialistas en que el Plan es la herramienta más trascendental de la que dispone el gobierno hoy para recuperar la confianza entre los inversionistas.

La incertidumbre que ha marcado a la administración de López Obrador comenzó a gestarse desde antes de que el presidente tomara el cargo, con la cancelación del proyecto del Aeropuerto de Texcoco, que los inversionistas interpretaron como un golpe de timón más político que técnico.

En los meses siguientes la incertidumbre en el sector se agravó cuando el gobierno federal decidió reemplazar a los comisionados de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) o la Comisión Nacional de Hidrocarburos por perfiles que han declarado abiertamente su intención de favorecer a Pemex en sus resoluciones, y no a la libre competencia, como esperarían los empresarios privados.

A esto se suma una serie de mensajes contradictorios dentro del propio gobierno federal en materia de política energética, como la aseveración del entonces subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, de que se pospondría la construcción de la refinería de Dos Bocas Tabasco, que AMLO no tardó en desmentir y calificar de malentendido.

El respeto a lo ya pactado

«De este plan depende mucha de la certidumbre que el gobierno quiere generar tanto respecto a su estrategia de desarrollo del sector en particular como la confianza que esto busca generar para las inversiones del sector privado», dice José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC). «Es la oportunidad que tiene el gobierno de generar confianza».

Esta confianza debería materializarse mediante el respeto a «lo ya pactado» con las empresas privadas. «Los inversionistas esperan directrices claras sobre cómo procederá el gobierno sobre lo que ya estaba previamente estipulado», explica el analista. «Esto daría muestras de lo que se presente hacia el futuro se respetará también».

La certidumbre sobre las reglas del juego será clave para el desarrollo de los campos que recientemente ha descubierto el gobierno, en los que es «altamente deseable» para los inversionistas privados poder participar, dijo De la Cruz.

Los analistas coinciden en que sería deseable un esquema que permita a los inversionistas participar en la explotación de hidrocarburos en el futuro, ya sea mediante farmouts (colaboraciones conjuntas de Pemex con socios privados para explotación y producción) o bien mediante un esquema de contratos especiales que les permita operar campos y obtener ganancias sobre la producción. Continuar leyendo […]

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