Un Año

Por: José Luis de la Cruz – Publicado en El Sol de México.

Ha llegado el momento de alcanzar resultados. Después de 365 días de gobierno y cinco meses de transición la Cuarta Transformación enfrenta el reto de lograr que su gobierno trascienda al resolver los problemas estructurales que le fueron heredados.

Sus propuestas de campaña le llevaron al poder, sólo la eficacia permitirá que el presidente López Obrador logre lo que él mismo planteó el día de su victoria electoral: pasar a la historia.

El desafío es histórico, para trascender se debe contar con una gestión pública orientada a resultados que hagan palpable que el país está en la ruta de resolver la inseguridad, pobreza, bajo crecimiento económico, precarización laboral, desigualdad, corrupción, mala educación y carencia de acceso a servicios de salud de calidad.

Para lograrlo se requiere una administración pública sujeta a una evaluación constante. El punto de partida no es el óptimo. En 2019 se esperaba alcanzar un crecimiento de dos por ciento que hasta hoy es de cero por ciento.

El costo de la diferencia entre lo esperado y la realidad será de casi 370 mil millones de pesos en términos reales. ¿Quién paga la factura? La administración pública ya enfrenta las consecuencias: debió utilizar 150 mil millones de pesos del fondo de estabilización para compensar los recursos que no llegaron.

El Informe de Finanzas Públicas y Deuda Pública presentado el viernes fue contundente: en octubre el ingreso fue 38 mil millones de pesos inferior al del mismo mes de 2018. Prácticamente todos los rubros de ingreso se encuentran en tasas negativas y ello se refleja en un mayor recorte a la inversión física y al gasto operativo.

La producción de petróleo se estimaba en 1.87 millones de barriles diarios para 2019. El dato de octubre fue de 1.66 millones.

Incumplir objetivos estratégicos afecta directamente al proyecto del Presidente: menos recursos para cumplir su promesa de cobertura social con mayor gasto público.

Algo similar ocurre cuando se observa que el sector industrial sigue en recesión: 12 meses de caídas consecutivas impactan al mercado interno y no hay un programa contingente para enfrentarlo.

La elaboración del Programa Especial de Productividad y Competitividad será la última llamada para poder articular una estrategia integral de desarrollo industrial, de otra forma la lógica heredada del modelo neoliberal habrá logrado permear en la Cuarta Transformación.

Sin duda el Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura es positivo, habrá que observar su instrumentación y alcance real. El reto no es menor: al escenario interno hay que agregar la desaceleración industrial de Estados Unidos y la falta de aprobación del T-MEC.

Durante el primer año el propio presidente López Obrador puso a resguardo a su administración: asumió la comunicación directa y respondió todos los cuestionamientos utilizando como referencia al pasado.

No obstante, si quiere ver al futuro y “pasar a la historia”, en el segundo año él deberá ser el principal filtro entre los objetivos que desea alcanzar y la realidad, de otra manera la Cuarta Transformación comenzará a vivir la verdadera austeridad financiera que provoca la falta de crecimiento y desarrollo.

Para la población el problema podría llegar en forma de desempleo. El tiempo de adaptación ha terminado. Continuar leyendo […]

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