El bienestar social, a través del desarrollo económico

Por: Mauricio Millán C. | Publicado en El Universal.

En lo general, para los hacedores de política pública, el análisis y conceptualización de problemas económicos y sociales son actividades en extremo complejas por varias razones, que van desde la carga ideológica y la formación académica de los tomadores de decisiones, hasta información insuficiente o con desfase temporal, que impiden profundizar con la agudeza que se requiere. Este año, no será la excepción; sin embargo, sí hay marcadas diferencias respecto de lo que se ha observado en años anteriores.

Los primeros nueve meses de la administración del Presidente López Obrador ha representado un periodo complejo, pleno de aprendizajes y ha debido permitir un diagnóstico profundo y de primera mano de la situación del País, más allá de simples números, indicadores y variables económicas. Este tiempo permitió un trabajo de campo para tener claridad sobre la percepción de los diferentes actores económicos y sociales, principalmente sobre lo ya realizado y las expectativas para el resto del sexenio.

El pasado 1 de septiembre, tuvimos la oportunidad de conocer el Primer Informe de Gobierno de esta administración, en el que también pudimos tener certeza del diagnóstico que se ha realizado el Ejecutivo. No sorprendió que se identificaran como principales problemáticas del país la falta de democracia, de Estado de derecho, el gasto excesivo de los diferentes aparatos gubernamentales y otras en las que se está trabajando como la pobreza y la inseguridad como variables correlacionadas.

Celebramos los enormes esfuerzos que se están realizando en estos temas, así como en aquellos relacionados con rezagos sociales, ya que sin duda requieren atención y coincidimos, no hay forma de un cambio verdadero sin atención a ellos. No obstante, en lo que se ha denominado “Nueva Política Económica”, sorprende el argumento de desechar la obsesión de medir todo en función del crecimiento económico.

La evidencia empírica, resultado del análisis histórico en el mundo sugiere que el crecimiento del PIB deriva principalmente de la productividad, la que a su vez implica menores costos de producción, mayores salarios reales, menores precios, mayor competitividad, atracción de inversiones y generación de empleos.

Esto no implica, bajo ningún esquema, que el crecimiento económico sea la única variable que deba monitorearse, ni siquiera la más importante, pero no puede ni debe desestimarse. Sectores económicos de alta relevancia para el País han venido padeciendo bajas considerables en su dinámica con fuertes impactos directamente para la población, tales como la construcción, la industria petrolera, el turismo, entre otros. Continuar leyendo […]

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