Nivel de ingresos de los estados, precarizado en el sexenio de Peña Nieto

El Economista | Rodrigo A. Rosales.

El nivel de ingresos de la población ocupada de las entidades federativas del país se precarizó durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, al cierre del 2012, 36.1% los ocupados del país ganaba hasta 2 salarios mínimos, mientras al finalizar el 2018, este coeficiente llegó a 43.7%, que significó un aumento de los mexicanos que ingresan bajos recursos.

El año pasado el salario mínimo fue de 88.36 pesos diarios, por lo que 2 salarios mínimos equivalen a un salario mensual de 5,301.60 pesos.

Asimismo, los ocupados que captaban más de 5 salarios mínimos (arriba de 13,254.00 pesos mensuales en el 2018) pasaron de 8.0 a 4.5% en el periodo de estudio.

Los anteriores indicadores manifiestan que en la anterior administración federal empeoraron las condiciones laborales de los trabajadores.

En un análisis más detallado se observa que en los últimos seis las 32 entidades del país incrementaron la población ocupada que ganaba hasta 2 salarios mínimos, y disminuyeron la que ingresaba arriba de 5 salarios mínimos.

Tabasco fue el estado más castigado en materia de ingresos, ya que registró el mayor crecimiento, en puntos porcentuales, de los ocupados que perciben hasta 2 salarios mínimos (de 37.9% al cierre del 2012 a 52.9% al finalizar el año pasado), así como el descenso más pronunciado de los ocupados que ingresan más de 5 salarios mínimos (de 12.7 a 4.1 por ciento).

Al nivel de ingresos de esta entidad le afectó la crisis petrolera, la cual se agudizó en el 2015 con los desplomes de los precios del crudo y de la producción de hidrocarburos; 52.4% del Producto Interno Bruto (PIB) estatal corresponde a la minería petrolera.

A lo anterior se agrega que el gobierno local anterior no logró diversificar los sectores económicos, a fin de reducir la dependencia que se tiene a la industria petrolera.

A la entidad de Tabasco le siguieron, en el apartado de hasta 2 salarios mínimos, Oaxaca (de 38.8 a 53.4% de los ocupados entre los cierres del 2012 y el 2018), Estado de México (de 34.8 a 47.9%) y Campeche (de 42.4 a 54.6%); en el rubro de más de 5 salarios mínimos, Baja California (de 12.1 a 5.5%), Baja California Sur (de 19.9 a 13.3%) y Veracruz (de 9.0 a 2.6 por ciento).

Resalta el caso de Campeche, que a pesar de ostentar una participación mayor de la minería petrolera en su PIB (79.7%), no se mostró tan afectado como Tabasco, ya que en su política de recuperación apostó por diversificar su economía, particularmente servicios, rama textil y sector agropecuario.

Al otro extremo, San Luis Potosí, Jalisco y Querétaro fueron los territorios donde menos creció la población ocupada con ingresos inferiores a 2 salarios mínimos en la administración federal pasada, y en Chihuahua, Querétaro y San Luis Potosí (nuevamente los dos últimos), donde la disminución en más de 5 salarios mínimos fue menos pronunciada.

Estas entidades han mostrado dinamismo económico en los últimos años, principalmente por las actividades industriales, aunque no fue suficiente para revertir la tendencia nacional en materia de ingresos laborales.

Crisis petrolera impacta en Tabasco

Durante la administración de Enrique Peña Nieto, Tabasco fue la entidad federativa donde la población ocupada que percibe hasta 2 salarios mínimos aumentó con mayor fuerza.

Factores como la crisis petrolera, así como una política laboral nacional que promovía contrataciones en bruto a cambio de sueldos bajos, provocaron este comportamiento, coincidieron especialistas.

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, explicó que este dinamismo salarial que se dio en Tabasco fue porque tanto los gobiernos estatal y federal no contemplaron atraer inversión, “se centraron en combatir la crisis petrolera y no apostaron por una diversificación de actividades económicas.

“Este resultado salarial es un reflejo total de la crisis petrolera, en donde hubo despidos masivos y las contrataciones que se dieron ofrecían pagas mínimas. También es ejemplo de que no se debió focalizar la dependencia a una sola actividad, se tuvo que apoyar la diversificación de actividades”, puntualizó. Continuar leyendo […]

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