Banco de México anticipa riesgos a la baja por incertidumbre

El Economista/ Adriana Hernández

El Economista | Yolanda Morales.

El Banco de México anticipa que la economía registrará un crecimiento, en el 2019,  que podría fluctuar entre 1.7 y 2.7 por ciento. Este intervalo estimado para la expansión del PIB en el primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador incorpora un recorte en la expectativa de junio, cuando estaba entre 1.8 y 2.8 por ciento.

La corrección de la expectativa presenta riesgos a la baja, ante los elementos de incertidumbre, generados por las políticas económicas que podrían impulsarse en el cambio de administración, argumentó el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, al presentar el informe trimestral.

Ahí mismo, el banquero central anticipó más riesgos de carácter estructural, que pueden limitar la capacidad de crecer de la economía, sobre todo si se aplican cambios profundos en las políticas económicas.

Se refiere al debilitamiento de reformas estructurales encaminadas a incrementar la productividad de la economía y a la adopción de nuevas acciones proteccionistas que afecten las cadenas globales de valor, y a “que se acentúen problemas de inseguridad pública, corrupción, de impunidad y falta del Estado de derecho”.

El gobernador advirtió además que la competitividad se podría ver afectada por factores externos e internos, como la reducción tributaria a empresas en Estados Unidos.

Por primera vez, Banxico presentó expectativas de crecimiento para el 2020, estimando que el crecimiento del Producto podría fluctuar en un intervalo de 2 a 3 por ciento.

El 2018, apuntalado por consumo
En la presentación del reporte trimestral, el último donde participaron los subgobernadores Manuel Ramos Francia y Roberto del Cueto, el Banco de México ajustó también a la baja el PIB estimado para este año, para dejarlo entre 2 y 2.4%, que está debajo de lo previsto en junio de 2 a 2.6 por ciento.

Advirtió que este pronóstico incorpora los datos ya arrojados por la economía, y precisó que el PIB trae un comportamiento inercial de afectación en inversión en construcción que se aprecia en la no residencial y en el sector institucional contratante.

Explicó que el consumo mantiene una tendencia positiva, apoyado en tres soportes: remesas al alza, la masa salarial que ha tenido una recuperación y confianza del consumidor.

Inflación, presionada
El banquero central identificó inercia en la tendencia de la inflación subyacente, la medida de la inflación más pura al restar los precios volátiles de productos como agropecuarios y energéticos. Previó que la inflación general se aproximará hacia el objetivo puntual de 3% en el transcurso del año entrante, y que será hasta el primer semestre del 2020 cuando llegará a la meta.

Admitió que el balance de riesgos se ha deteriorado, donde destacan “los que pueden derivarse de políticas que conducirían a cambios profundos en la economía”.

Al respecto, el director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, José Luis de la Cruz, expuso que el banco central anticipa que algunos eventos como los precios de energéticos e impuestos o tarifas de precios públicos escapan al espectro de alcance de la política monetaria. Continuar leyendo […]

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