¿Por qué México quiere convertirse en el nuevo Corea del Sur?

Alto Nivel | Sergio Casteñeda Montiel.

El nuevo gobierno quiere dejar atrás 30 años sin estrategia de política industrial activa, romper con el neoliberalismo, que llevó al país a tener crecimientos modestos, inequidad, pobreza, baja competitividad y productividad. La apuesta es pasar de la manufactura a la mentefactura, a procesos de alto valor agregado, como lo hizo Corea del Sur, que no depende de la inversión extranjera, sino de un estado fuerte, desarrollador, que apoya a sus grandes, medianas y pequeñas empresas nacionales, y que impulsa la innovación, lo que le ha permitido alcanzar un contenido nacional del 90%, mientras que el de México es de apenas 25%.

En abril pasado, Eugenio Nájera, director de Nacional Financiera (Nafin) y de Bancomext, dio un adelanto de lo que pretende esta nueva administración en materia de política industrial. Durante el Foro de Análisis y Propuesta:“La nueva Política Económica-Industrial, en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. Hacia un crecimiento sostenido e incluyente”, al que asistieron empresarios, académicos y representantes de la Oficina de la Presidencia de la República, Nájera dijo que el contenido nacional puede ser un elemento extraordinario para la economía, para crear más y mejores empresas.

Y la banca de desarrollo, destacó, cuenta con 670,000 millones de pesos (mdp) para apoyar a sectores que tienen muchísimas importaciones y muchísima exportación, a empresas que tengan la capacidad de aumentar la integración nacional, que tengan la posibilidad de sustituir importaciones y cuyos recursos financieros están limitados.

“México exporta el 45% de su PIB, es decir, 450,000 millones de dólares (mdd). Es una cifra inmensa, pero luego volteamos a ver las importaciones y son del orden del 46% del PIB, un déficit que en 2018 fue del orden de los 14,000 mdd, cifra 30% superior respecto a un año anterior y que significó el 1.4% del PIB; y, si le escarbamos más, vemos que las exportaciones en ese año crecieron 9.5%, mientras que las importaciones lo hicieron en 10%; y, si seguimos escarbando, vemos que las importaciones en productos de consumo ya representan el 14%, que es una barbaridad de dinero; y, finalmente, si vemos el contenido nacional de esas exportaciones, tristemente son del 25% en promedio, mientras que el de países como China, Corea del Sur y Japón es de entre el 80 y el 90%”, explicó el funcionario.

Y el caso de Corea, subrayó Najera, es el más fantástico. “No dicen Hecho en Corea, como en México, sino Creado en Corea. Nos llevan un abismo y hace 30 años no eran nadie. Entonces creo que la ecuación está bien fácil: aumentemos la integración nacional; no hay duda de que por ahí podemos caminar y ayudar mucho a México”.

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), coincide con Najera. “Uno de los errores históricos de México ha sido otorgar licitaciones a empresas trasnacionales que no utilizan insumos intermedios nacionales, no realizan transferencia de tecnología e innovación. Solo se ha visto con la lógica neoliberal de rentabilidad y bajo costo. Resultado: el presupuesto público termina financiando obras que tienen poco impacto en el desarrollo de innovación tecnológica, creación de empresas nacionales de nuevas tecnologías y fuentes de empleo que generen inclusión y movilidad social. Se acaba financiando la innovación y el bienestar social en el extranjero”.

La solución a esto, explica el directivo, un Estado Desarrollador, donde la política económica y pública se encuentre en estrecha coordinación con las empresas nacionales, el sistema educativo y la banca de desarrollo para crear las bases productivas del país.

En ese sentido, indicó De la Cruz Gallegos, los proyectos estratégicos, como la nueva refinería, el Tren Maya y la infraestructura eléctrica, deberían contar con un mínimo de contenido nacional y los contratos realizados con empresas trasnacionales disponer de apartados de transferencia tecnológica, capacitación y asociación con la industria nacional.

De otra forma, añadió, el efecto seguirá siendo limitado en materia de crecimiento económico y generación de empleo. Además, se profundizará la dependencia tecnológica de México, el error que limita el crecimiento económico y desarrollo social del país. Continuar leyendo […]

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