TLCAN, la definición

José Luis de la Cruz | Publicado en: El Sol de México.

“Si no tenemos un avance, no formalizamos un acuerdo” fue la instrucción que Donald Trump giró a los encargados de la negociación del TLCAN por parte de Estados Unidos. “No tengo prisa” afirmó Trump.

La directriz del presidente norteamericano contrasta con los tiempos que se manejan en México. El próximo 25 de agosto representa la fecha límite para anunciar la conclusión de las negociaciones para que pueda ser firmado por la actual administración. De otra forma, los tiempos legales implicarían que tendría que hacerlo el presidente electo.

La posición de Trump contrasta con la posible publicación de la resolución de si las importaciones de automóviles afectan la seguridad nacional de EU.

De acuerdo con el secretario de Comercio y el representante comercial estadounidenses, la resolución podría estar lista en las próximas semanas, aunque el tiempo legal les da margen hasta febrero del 2019. Sin lugar a dudas escogerán una fecha propicia para elevar la presión, sobre todas las naciones exportadoras de automóviles, entre ellas México.

En este escenario hay un elemento implícito: el actual proceso negociador del TLCAN se da entre México y Estados Unidos, Canadá se encuentra al margen, probablemente por decisión propia pero también por el hecho de que Trump lo propició al descalificar al primer ministro Trudeau.

Esto abrió una brecha en lo que hasta hoy es un acuerdo trilateral. La negociación bilateral tiene una condicionante clara si se desea que el proceso termine la próxima semana: Canadá aceptará lo propuesto por México y Estados Unidos o se quedará fuera.

Un cuarto aspecto a considerar: la definición que deberá realizar el sector automotriz. En el fondo es un hecho que el contenido nacional y regional de los automóviles se incrementará. Dentro del nuevo acuerdo, sea trilateral o binacional, Estados Unidos elevará el requerimiento para impulsar un aumento de lo hecho en su país. La decisión para México, Canadá y las empresas del sector es si lo hacen dentro o fuera de un acuerdo con Trump.

Además, se debe considerar que aumentará la supervisión para garantizar que se cumplan los nuevos requerimientos. No se debe olvidar un último elemento: el flamante acuerdo transpacífico. Sus requerimientos de contenido nacional son menores y van en contrasentido de lo que terminará imponiéndose en América del Norte. Esa contradicción obligará a que el próximo gobierno tome una definición: ¿qué acuerdo cumplirá?

En consecuencia, la definición del TLCAN esta próxima ya sea por la presión de EU o por la interna.

Después de un año los pendientes siguen siendo los mismos y el margen se agotó. Solo una integración productiva y competitiva de América del Norte representaba una salida positiva para todos sus integrantes pero ello quedo excluido por la visión comercial que ha privado en la renegociación, una perspectiva que se agotó hace 10 años cuando China demostró que su política industrial y objetivos geoeconómicos habían rebasado lo construido con acuerdos comerciales.

El 25 de agosto es la fecha límite para concluir las negociaciones y que el TLCAN sea firmado por el actual gobierno. Fuente […]

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