TLCAN: fin de la novela rosa // Ciudadanía evitará el zarpazo

México SA | Por: Carlos Fernández-Vega.

Todo apunta a que concluirá el gobierno peñanietista sin concretar la denominada “modernización” del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Cuando menos no como lo planeó y, más allá del salvaje de la Casa Blanca (que ha sido una barrera infranqueable), los negociadores mexicanos equivocaron el tiro al soñar con las “bondades” de un ilusorio libre comercio que ha dado un giro radical por la guerra comercial entre potencias.

Concluyela novela rosa del libre comercio concebido décadas atrás y México debe buscar alternativas que le permitan reducir la enorme dependencia con el vecino del norte y quitar los candados que impiden un mayor crecimiento, con su consecuente cuan benéfico impacto social.

Como bien lo apunta el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), “hoy el mundo muestra serios cuestionamientos a los preceptos del libre comercio emanados desde los 80. Las principales potencias globales están transformando activamente la política económica sobre los paradigmas de la desregulación y el libre mercado. Profundas modificaciones al sistema económico,como el mayor proteccionismo de países desarrollados, una competencia desleal con la ausencia de mecanismos multilaterales para frenarla y las guerras comerciales, encabezadas por la imposición arancelaria injustificada por Estados Unidos a sectores estratégicos industriales, son algunos ejemplos de esta nueva realidad”.

A ese entorno se suma la incertidumbre sobre el futuro del TLCAN, apunta el IDIC, “un acuerdo que ha orientado los esfuerzos de política económica hacia una mayor interacción comercial con América del Norte. Sin embargo, los cánones del libre comercio y los acuerdos internacionales signados no fueronconsiderados en la decisión de Trump para la imposición arancelaria a sus socios comerciales, aun en medio del proceso de negociación con lospaíses del TLCAN. Ni la OMC, ni el TLCAN fueron tomados en cuenta, poniendo en riesgo el avance de las negociaciones sobre la modernización del acuerdo trilateral y con ello el marco legal que rige nuestra vinculación con Estados Unidos”.

Los cambios que se registran deben aprovecharse para modificar la estrategia económica del país durante las pasadas décadas, pues se trata de “un modelo cuyos resultados han sido escasos y muestra agotamiento –no ex-clusivo de México–, que es una realidad en países tanto desarrollados como en vías de desarrollo; su ciclo está siendo debatido y en algunos casos se han tomado decisiones totalmente opuestas, limitando la integración global”.

Para el IDIC, “esa complejidad exige asimilar la realidad de las nuevas circunstancias, debatiendo sobre los cambios que se están presentando para poder generar respuestas adecuadas a los desafíos que nos plantea el siglo XXI. Están cambiando los parámetros de análisis del entorno y en esta transformación global México debe responder con nuevas ideas. Para nuestro país la ausencia de un proyecto de desarrollo industrial integral y articuladores, el eslabón más débil en su integración con la economía global”.

Una lección que ha dejado la compleja renegociación del TLCAN es que México “no puede depender de una sola economía. Si bien es importante e inevitable mantener la relación con Estados Unidos, se requiere alcanzar una interacción efectiva más profunda con otras naciones. Se debe ser claro: la evidencia muestra que nuestro país cuenta con tratados comerciales –sin trascendencia para alcanzar una relación equilibrada con el exterior– que lo vinculan con las naciones y regiones más dinámicas del orbe; sin embargo, los resultados en materia económica son marginales cuando se comparan con la interacción que se mantiene con el vecino del norte”. Continuar leyendo […]

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