Provoca Trump posible guerra comercial por aranceles al acero

Durante una reunión con líderes de la industria del acero y el alumino en la Casa Blanca, el presidente estadunidense, Donald Trump, anunció que la próxima semana decretará la imposición de aranceles a la importación de esos metales. Foto: AFP. Tomada de: La Jornada.

La Jornada | Afp, Reuters, Notimex, Dpa, Susana González y Alejandro Alegría.

Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desató ayer “vientos de guerra” en el comercio mundial al anunciar la imposición de aranceles a la importación de aluminio y acero. El anuncio se dio en el desarrollo de la séptima ronda de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

En la Ciudad de México, los negociadores que buscan actualizar el acuerdo fueron sacudidos ante la perspectiva de una batalla por posibles aranceles estadunidenses al acero, que podría complicar la producción de automóviles en la región, uno de los temas más álgidos de las conversaciones tripartitas.

Durante una reunión en la Casa Blanca con representantes de la industria siderúrgica estadunidense, Trump adelantó que las tarifas al acero ascenderían a 25 por ciento y en la importación de aluminio a 10 por ciento. Será la próxima semana cuando el presidente estadunidense firme la orden para imponer los montos.

“Ustedes tendrán protección por mucho tiempo. Deben reconstruir su industria, es todo lo que pido”, dijo a los empresarios.

El gobierno estadunidense afirma que los aranceles protegerán a la industria y a los empleos en Estados Unidos, pero economistas advierten que el impacto de los aumentos de precios a los consumidores de acero y aluminio, como las industrias automotriz y petrolera, destruirán más fuentes de trabajo de las que generen.

La medida representa un nuevo paso en el proteccionismo estadunidense y abre las puertas a una eventual guerra comercial, especialmente con China, la Unión Europea y Canadá, que es el principal abastecedor de acero y aluminio a Estados Unidos.

Los fabricantes de autos y otros usuarios de los metales también están preocupados por los aranceles de represalia que podrían afectar a sus productos terminados.

En el contexto del TLCAN, 62.5 por ciento del costo de un automóvil o camión ligero debe originarse en Norteamérica para evitar aranceles. Trump pretende que el umbral aumente a 85 por ciento y busca asegurar que la mitad del contenido total de piezas sea fabricado en Estados Unidos.

A mediados de febrero, la administración estadunidense dio a conocer tres escenarios para gravar las importaciones de aluminio y acero. La opción finalmente adoptada fue la imposición de un arancel general a la introducción del metal de cualquier país de al menos 24 por ciento. Las medidas no excluirían ni a México ni a Canadá, sus socios en el TLCAN.

Impacto financiero

Con la noticia, las acciones de fabricantes de autos y de otros grandes consumidores de acero y aluminio como General Motors, Ford, Boeing y Caterpillar aumentaron sus pérdidas. También cerraron a la baja en Wall Street. El índice Dow Jones cayó 1.68 por ciento, Standard and Poor’s 500 perdió 1.33 y el Nasdaq retrocedió 1.27 por ciento.

Los avisos de represalias a las medidas comerciales de Wa-shington no se hicieron esperar en varios países de ambos lados del Atlántico. En México, Moisés Kalach, el coordinador del consejo consultivo estratégico de negociaciones internacionales, señaló que el llamado de Trump a un arancel de 25 por ciento sobre el acero importado pareciera destinado a aumentar el contenido de Estados Unidos en productos industriales y que tendría consecuencias imprevistas.

“¿Quién es la prioridad aquí? ¿Trabajadores? ¿Consumidores? Alguien terminará pagando por esto”, advirtió Kalach a Reuters en el contexto de la séptima ronda de negociaciones del TLCAN. “¿Qué va a pasar con la competitividad de América del Norte?”, cuestionó.

En la sede de la renegociación, Kalach indicó que sólo se trata de “especulación” de que esas medidas se aplicarán a México, ya que todavía no se publica la llamada sección 232 de la Ley de Expansión Comercial.

Por su parte, la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero (Canacero) sostuvo que en caso de que México sea incluido en la lista de países afectados pedirá que se responda con las mismas medidas. El organismo empresarial coincidió en señalar que es preciso esperar al anuncio oficial de la próxima semana.

En tanto, José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, señaló que la medida no causaría daño a las empresas mexicanas, porque su posición en el mercado estadunidense no rebasa 4 por ciento del total de importaciones de acero. Calculó que en caso de aplicarse el arancel, el daño puede ser de entre mil 300 a mil 500 millones de dólares por las exportaciones que dejará de hacer México. Continuar leyendo […]

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