Renegociación del TLCAN: de la divergencia al fortalecimiento productivo de América del Norte

  • Durante el Foro La Renegociación del TLCAN. Reflexiones y propuestas, académicos y especialistas del Instituto destacan las diferencias entre el gobierno de Donald Trump y las grandes empresas para redefinir el Tratado.
  • México debe concentrarse en mejorar su contenido para las siguientes rondas y no es parte de la agenda norteamericana, alertan.

La primera ronda de negociación del TLCAN puso en evidencia las divergencias entre los socios comerciales en términos más allá de lo comercial, como productividad y salarios; sin embargo, también refleja una profunda división entre la agenda de las autoridades estadounidenses y las perspectivas de las empresas, especialmente las transnacionales.

“Hay una ruptura entre el gobierno estadunidense y sus grandes empresas transnacionales, que han encontrado beneficios tanto con los esquemas de globalización como en el propio TLCAN a través de ventajas de producción y comercialización. En el otro extremo está el propio presidente Donald Trump y sectores muy específicos como sindicatos y pymes, que consideran haber sido perjudicados por este acuerdo”, detalló Arturo Oropeza García, vicepresidente del IDIC, durante el Foro La Renegociación del TLCAN. Reflexiones y propuestas.

En el evento, organizado por el Instituto del Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), El Colegio de México y el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, resaltó la propuesta del IDIC para la segunda ronda de renegociación del TLCAN: “el objetivo debe ser presentar una propuesta de Integración Productiva de América del Norte, como una plataforma que permita una negociación y puesta en marcha de estrategias que vayan más allá de la apertura económica, reconozca la reindustrialización que se requiere en los tres países, para la creación de empleos y de nuevos vínculos productivos benéficos para la región”. Agregó que “la Sustitución Productiva y Competitiva de Importaciones en América del Norte, permitiría incrementar el contenido regional, mediante el aumento del intercambio de bienes de consumo, intermedios y de capital elaborados en la región, permitiendo la creación de empleo, de inversión, aumentando el crecimiento económico y el bienestar social, sin detrimento de los países integrantes de América del Norte”. En síntesis, el IDIC estableció que en la segunda ronda se deben incluir tres elementos fundamentales: 1. Incrementar el contenido regional en la utilización de insumos intermedios por parte de empresas instaladas en América del Norte; 2. Crear un Programa Estratégico de Incremento de la Productividad y Competitividad de América del Norte; así como 3. Una agenda regional para enfrentar de manera conjunta el desafío y la competencia desleal para América del Norte, lo cual evidentemente se encuentra fuera de la región.

Es necesario cambiar de paradigma: el centro del análisis se encuentra en la parte productiva, no en la comercial. Esta última es un eslabón de un sistema productivo que debe volver a América del Norte para que tenga beneficios que lleguen a todas las empresas y hogares de la región. La Integración Productiva de América del Norte puede lograr lo que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte no alcanzó. Solo un planteamiento integral de industrialización de América de Norte puede generar un espacio favorable en términos económicos y sociales para los tres socios del TLCAN.

El Dr. Oropeza García recordó que el discurso de Donald Trump en torno al TLCAN ha sido constante desde la campaña electoral; aunque ahora deberá negociar con las grandes empresas, en especial las que pueden ver una afectación importante en sus cadenas de valor debido a los cambios propuestos en contenido regional.

“Trump busca hacer una imposición directa en temas importantes para el país: la negociación consensuada fue rápida, lo que representa un riesgo. Para México, la principal presión se encuentra en el déficit comercial, los ajustes laborales y salariales y el control del contenido regional para recapturar las manufacturas en industrias como la automotriz y la electrónica”, puntualizó.

Académicos y especialistas coincidieron que los riesgos se concentran en: el estrecho margen de maniobra para evaluar los contenidos en tiempo, sin verse rebasados por los intereses de la administración de Trump; y la frágil alianza entre México y Canadá, que podría desaparecer en la medida que la discusión se concentre en el tema laboral.

En ese sentido, el economista de la UNAM, Ángel de la Vega Navarro, destacó que hay importantes temas por revisar como la apertura del mercado energético al TLCAN, derivado de la reforma estructural, por lo que destacó se debe revisar el Capítulo 11 de este acuerdo para atender este sector estratégico.

En tanto, Mauricio de María y Campos, consejero del IDIC, recordó también la importancia que se debe dar en torno a las conversaciones con la Unión Europea para actualizar y modernizar el acuerdo comercial alcanzado en 2000, así como el Plan de B que está considerando México al mantener su compromiso con el TPP y enviar convocatorias para que el acuerdo se dé, a pesar del rechazo de Trump, lo cual también debe ser analizado en esta coyuntura del TLCAN.

Los panelistas recomendaron que México se concentre en mejorar el contenido de la negociación para las próximas rondas, teniendo claridad de la postura del país, para generar propuestas en función de nuestros objetivos nacionales y no partir de una postura defensiva.

Ver el video de la transmisión en vivo […] | Ver convocatoria […]

 

Se permite el uso, distribución y difusión del contenido publicado en IDIC.mx toda vez que se cite la fuente, se vincule al artículo en nuestro sitio web y se mantenga la intención del contenido. En caso de que no sea de autoría del IDIC A.C. se deberá consultar con el autor original.