Hacia una economía circular mexicana

El Universal | Juan Antonio Reboulén | Opinión.

Nunca antes como ahora habíamos sido conscientes del impacto que tiene la actividad humana en el medio ambiente: el uso de excesivo de combustibles, la huella hídrica en cada una de nuestras acciones, y el agotamiento de recursos naturales, son solo algunos ejemplos de esta realidad, en la que quizá el más dramático –y visible- es en el tema de la generación de desechos.

El problema no es la generación de basura si no que esos desechos estén destinados a los basureros –abiertos, vertederos o rellenos sanitarios- porque implica un enorme desperdicio de recursos, materias primas y energía.

El Día Mundial del Medio Ambiente, que celebramos este 5 de junio, es una invitación a reflexionar sobre lo que podemos hacer para tener un impacto positivo, como puede ser el reciclaje.

Consideramos que una lata de aluminio reciclada nos permite ahorrar la energía necesaria para ver la TV por 3 horas o reutilizar papel implica dejar de utilizar un 30% de la energía para producir nuevo, nuestra idea sobre la importancia que tiene la reutilización de desechos podría brindarnos un nuevo panorama del rumbo que deberíamos tomar.

La tendencia indica que para el periodo de 2010 a 2025 la generación de desechos pasará de 3.5 a 6 millones de toneladas anuales, de acuerdo al Banco Mundial, lo que nos da una dimensión del reto al que nos enfrentamos.

Más alarmante es la información proporcionada por Waste Atlas: de 2012 a 2017 se han generado 9 millones 411 mil 912 toneladas de basura, de las cuales ni la mitad fue reciclada.

México, junto con Turquía, Chile y Eslovaquia, figura entre los países que menos reciclan. En contraste: Alemania, Corea del Sur, Eslovenia, Austria, Bélgica y Suiza son naciones que lideran el tema del reciclaje, actividad que se considera una oportunidad para llevar a la práctica una economía circular, apoyada en instituciones sólidas, adecuado marco regulatorio y transparencia.

Hoy más que nunca, México debe fortalecer su liderazgo, a través de iniciativas locales con impacto global, e impulsar una economía circular, para mejorar un marco legal e involucrar tanto instituciones como sociedad en un cambio de hábitos y consumo de suma importancia.

Nuestro país, que genera 103 mil 126 toneladas diarias de residuos, de los cuales apenas aprovechamos el 11%, podría impulsar nuevos modelos, más flexibles para la reutilización y reciclaje de productos y reinsertarlos en el ciclo económico.

Además de los beneficios ambientales, (pues gracias al reciclaje, la industria mexicana reduce en casi 40% las emisiones de CO2 por tonelada de acero líquido con relación al promedio mundial), tendríamos la oportunidad de impulsar la competitividad, crear empleos y favorecer un crecimiento económico sostenible para miles de personas.

En la medida en que redefinamos elementos básicos como el marco legal, revisemos cómo podemos impulsar una mejor dimensión económica para todos aquellos interesados en la industria del reciclaje, el país podría ser más competitivo y un ejemplo mundial en este rubro.

Sin duda, el reciclaje es uno de los elementos que será primordial al momento de establecer la sustentabilidad de la sociedad: implica cuidado de medio ambiente; muestra el compromiso por el cuidado de materias primas y recursos naturales; y más importante: genera condiciones de vida digna para quienes se dedican a recolectar estos desechos y quienes podrían tener un mejor futuro.

No podemos esperar más. Es momento de aprovechar esta oportunidad y actuar ahora, por el desarrollo sustentable del país, con un modelo apropiado para el mejor aprovechamiento de sus recursos.

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