Mala educación, mala ocupación y debilidad empresarial

La Silla Rota | José Luis de la Cruz Gallegos.

Los mexicanos se conforman con encontrar una ocupación en los rangos de menor ingreso, ganando cuando mucho 3 salarios mínimos.

El problema de México no es la falta de oportunidades laborales, en realidad es la precariedad de las que existen. Durante la última década los mexicanos han visto mermar tanto la calidad de su empleo y como de las oportunidades de negocio que existen en el país. Las cifras son contundentes.

De acuerdo a la información del INEGI, durante el primer trimestre del 2017 la tasa de desocupación se ubicó en 3.4%, la más baja en los últimos 12 años para dicho periodo de tiempo. ¿Una buena noticia? la revisión al interior de las condiciones del mercado laboral muestra que se debe tener cuidado con dicha percepción.

Las cifras del INEGI y de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social son claras. De una población de 53.7 millones de personas denominadas como económicamente activas, es decir que buscan una ocupación y tienen la edad legal para hacerlo, 1.8 millones se encuentran desocupadas, el 3.4% del total, una proporción inferior a la que se observa en otras naciones.

El primer problema que se debe citar es que el 48% de las personas desocupadas tienen algún grado de estudios a nivel medio superior o superior: a pesar de ser una minoría, los mexicanos que tienen mayores cualificaciones escolares enfrentan fuertes dificultades para encontrar una ocupación. Además, el desequilibrio va en aumento, en el primer trimestre del 2001 la proporción era de solo 19%, hoy es casi la mitad.

Lo anterior es delicado, pero no es lo único que debe tomarse en consideración: las oportunidades de alcanzar una remuneración digna van desapareciendo. En el primer trimestre del 2005 cerca de 11.5 millones de mexicanos tenían ingresos superiores a 3 salarios mínimos, para el 2017 la cantidad disminuyó a 9.3 millones. La mayor afectación se dio en la parte de quienes ganan una cantidad superior a 5 salarios mínimos, ahí la reducción fue de 1.5 millones.

Entre el 2005 y el 2017 más de 10.4 millones de personas se incorporaron a la población económicamente activa, pero no se creó ocupación que pague más de 3 salarios mínimos, por el contrario, como se ha citado, hubo una fuerte reducción. Continuar leyendo […]

 

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