México y los primeros días de Trump

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La Silla Rota | José Luis de la Cruz | #Opinión

La luna de miel del libre comercio con Estados Unidos terminó. Donald Trump decidió romper de manera abrupta. Durante los últimos 30 años México se entregó a la construcción de una relación económica de apertura que hoy no complace al nuevo presidente norteamericano.

Habría que preguntarse legítimamente si vale la pena renegociar el TLCAN cuando las condiciones que le dieron origen se han modificado. Hace 30 años el objetivo era aplicar una apertura total del mercado mundial, hoy Estados Unidos quiere regular el libre comercio para obtener mayores beneficios.

Para Mexico es una cuestión de seguridad nacional. El superávit comercial con Estados Unidos permite financiar el déficit que tenemos con China y otras economías asiáticas. Básicamente, el país se ha convertido en una unidad de transferencia de recursos entre los consumidores finales en América del Norte y los productores en Asia.

Los mayores beneficios terminan en las empresas exportadoras que entienden el modelo de globalización económica. Parte de ello es fruto de la política económica aplicada por sus gobiernos, no se podría entender el éxito de dichas empresas, particularmente de las asiáticas, sin la comunión con la estrategia de su sector público.

Para el país el saldo comercial es un déficit que crece todos los años. En otras palabras México termina pidiendo prestado para seguir consumiendo bienes e insumos importados. La comercialización sin industria no funciona en el largo plazo. Las medianas y grandes empresas productoras mexicanas siguen desapareciendo o vendiéndose al extranjero.

A dicho problema estructural se le agrega el inicio de la gestión de Trump. Durante el primer mes de su mandato comenzó a presionar a México para que aceptara el pago por la construcción del muro y el inicio de la renegociación del TLCAN. Afortunadamente su habilidad para ganar la presidencia de Estados Unidos no es la misma para gobernar.

Su falta de comprensión de los procesos de gobierno y de la administración pública norteamericana se han conjuntado con los contrapesos privados, mediáticos y públicos que existen en su nación.

La primera línea de defensa se encuentra en los intereses de las propias empresas transnacionales norteamericanas y en los grupos de oposición a las políticas que Trump ha comenzado a implementar. Todo ello le dio una bocanada de aire fresco a México y sustituyó la falta de una estrategia propia.

No obstante la presión continuará. La falta de una política energética de largo plazo nos ha hecho dependientes de la gasolina y el gas natural texano, una llave que Trump puede intentar cerrar o al menos ponerle un impuesto. Ahí no hay OMC o TLCAN que sirvan para evitarlo. Representa el costo de la dependencia energética de México, paradójicamente un país petrolero que sigue intentando abrirse más a la importación de combustibles.

La renegociación del TLCAN vendrá, salvo que exista un cambio en la presidencia de  Estados Unidos, todavía no sabemos qué se quiere con exactitud, pero la presión política existirá.

México deberá responder con una estrategia propositiva para mantener los aspectos favorables de la relación con Estados Unidos y en donde se entienda que Canadá quiere mantener una línea de baja confrontación con los norteamericanos. La renegociación comenzará siendo trilateral, como lo es el TLCAN, pero el resultado podría ser bilateral si los dos socios comerciales de México mantienen sus posturas.

Pretender firmar más acuerdos comerciales con otras naciones es improductivo en el corto plazo. Poco le agregan a México y no sirven para disuadir a Trump.

El país cuenta con su mercado interno para enfrentar la coyuntura, pero para ello requiere de una política económica que reconozca la necesidad de reconstruir el sistema productivo interno. Durante los primeros 30 días de Trump en el gobierno Mexico salió adelante, más por los errores del presidente norteamericano que por estrategia propia. Sin embargo solo es el comienzo, se requiere una nueva política económica emergente para fortalecer la posición del país. El tiempo corre. Fuente […]

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