Los retos del 2017

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La Silla Rota | Opinión | José Luis de la Cruz.

El 2016 está llegando a su fin, y la volatilidad e incertidumbre que le acompañaron también se terminan. Para el 2017 llega la certidumbre, lamentablemente no se  encuentra asociada a una mejor prospectiva. Los últimos acontecimientos confirman que la economía nacional enfrentará mayores retos y crecerá menos.

La Reserva Federal decidió subir sus tasas de interés y con ello aumentó la presión para que el Banco de México hiciera lo mismo. Desde noviembre del 2016 el banco central de nuestro país ha endurecido su política monetaria.

Con ello trata de evitar la salida de capitales y frenar un incremento en los precios que lleve la inflación por arriba del 4%, el límite superior de su objetivo. No obstante, su esfuerzo no tiene el éxito esperado, el tipo de cambio se encuentra a casi 21 pesos por dólar, dos por arriba de lo que el gobierno federal y el Congreso de la Unión estimaron para el presupuesto del próximo año

La depreciación ya tiene efectos en la inflación, para las empresas ha llegado a 8% y  ya afecta sus finanzas. Junto con el incremento en el precio de la energía eléctrica, la caída del peso reduce la posibilidad de que las empresas puedan invertir y crear el empleo que México requiere para crecer más de 3% y con ello romper la inercia de bajo desempeño que  ha caracterizado a la economía en los últimos cuatro años.

Las manufacturas son uno de los sectores productivos más afectados, y en tanto México siga dependiendo de importaciones para producir y exportar la política monetaria no podrá evitarlo. Con la pérdida de valor del peso las empresas deben pagar más por sus importaciones.

La dependencia con el exterior  asciende a casi 400 mil millones de dólares anuales, y la depreciación del peso obliga a destinar más recursos. Es una fuente de inflación que sólo se podrá reducir comprando lo hecho en México, fabricado con insumos nacionales. Además, la caída del peso no le da mayor competitividad a nuestras exportaciones, en los dos últimos años se ha ampliado el déficit comercial, en 2016 podría llegar a 16 mil millones de dólares.

El retroceso de nuestra moneda genera presiones al mercado interno, por ello el Banco de México continuará incrementando sus tasas de interés. El problema es que ello inhibirá el crecimiento. Al cierre de este año las tasas de referencia ya se encuentran en 5.75%, el presupuesto público se hizo con 5.3% para el cierre del año que entra, es evidente que no se cumplirá dicho escenario.

Intereses más altos se traducen en menor inversión y consumo privados, algo negativo cuando se conoce que el gobierno realizará menos obras de infraestructura.

A lo descrito se debe agregar la liberalización en el precio de las gasolinas, si no se elige el momento y procedimiento adecuados se  podría enfrentar un mayor costo en las mismas y con ello provocar mayores presiones inflacionarias a la economía.

Dicho escenario debe analizarse junto con el hecho de que en un mes Donald Trump asumirá la presidencia de Estados Unidos, ello marcará el inicio de una nueva etapa en su relación con México. Una delineada por la revisión del TLCAN.

De igual forma no se puede olvidar la batalla comercial entre Estados Unidos y China, la disputa por determinar si la economía asiática debe ser tratada como de mercado apenas inicia. Su resolución afectará a países como México que son competidores directos en la producción y exportación de manufacturas.

2017 será un año que definirá el futuro de México, solo una política enfocada al Fortalecimiento Productivo del Mercado Interno podrá ayudar a generar mayor crecimiento en un entorno en donde la  certidumbre es que los desafíos para el país aumentaron. Fuente […]

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