Diluir el TLCAN tomaría hasta cuatro años

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El Economista | Lilia González

Cuernavaca, Mor. Si Estados Unidos decide dejar de formar parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la disolución del mismo no será un proceso sencillo y podría tomar varios años, pues aunque el presidente electo, Donald Trump, ha propalado que la salida de EU dependería únicamente de la decisión de él como mandatario, muchas leyes que se modificaron en su momento con el acuerdo tendrían que ser adaptadas nuevamente por el Congreso estadounidense, coincidieron analistas y miembros de la Iniciativa Privada mexicana.

En principio, dijeron, el proceso legal y político de la renuncia de EU al TLCAN tomaría hasta cuatro años, mientras que —posteriormente— se llenaría de demandas legales en materia de comercio ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), por no contar con argumentos válidos de daños eventuales ante la imposición de aranceles altos (de 35 por ciento).

En el escenario más extremo, Estados Unidos debería renunciar a la OMC para poder imponer dichos aranceles, pero ello además de “introducir graves distorsiones en el esquema de comercio internacional, dañaría irreversiblemente la credibilidad y la reputación de la primera potencia del planeta”.

Juan Antonio Barragán Cabral, socio legal de INTRADE Consultores, firma de consultoría en comercio internacional y aduanal, sostuvo a El Economista que la figura jurídica de denuncia del tratado existe en el artículo 2205 del TLCAN, bajo el argumento de alteraciones o daño a la soberanía nacional. Sin embargo, no significa que se disuelva el acuerdo.

Explicó: “Estados Unidos tiene el derecho legal de denunciar (bajo una declaración unilateral de retirarse el acuerdo, en donde rompe compromisos y acuerdos a nivel Estado), y seis meses después debe notificar su intención de hacerlo, por escrito a sus contrapartes, para posteriormente entrar en vigor dicha baja”.

“Pero no es fácil, no por el proceso legal de la carta de intención de denuncia, sino por la presión política y los intereses económicos internos e internacionales”, aseveró el litigante en comercio exterior y aduanal.

Entrevistado por separado, Edmundo Enciso, representante de la Comisión de Comercio Exterior de Coparmex, dijo: “Llevo más de 25 años como agente aduanal, no debemos preocuparnos tanto en estos momentos porque Trump no puede decir que mañana ya lo quita (al TLCAN). Es imposible frenar, porque no puedes parar un tren cuando ya va encarrilado”.

A decir de José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic), la ruptura trasnacional (Estados Unidos con México y Canadá) es poco viable, porque no sólo representa una decisión presidencial, sino depende del aval de su Congreso y presiones de sus empresas, que lo convertiría en un proceso que tardaría de dos a cuatro años.

“Las trasnacionales han establecido vínculos en combinación de los tres países. Sería una ruptura poco viable, porque legalmente tiene distintos niveles. Además, muchas de las exportaciones de México a EU son principalmente de empresas estadounidenses; sería ponerles un impuesto a sus propias empresas, lo que no es viable”, refirió el especialista del Idic. Continuar leyendo […]

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