El TPP y el error de “la mejor política industrial es la que no existe”

La Voz de la Industria | Vol. 03 N°51.

Una visión más allá del comercio

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El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, mejor conocido como ATP (o TPP por sus siglas en inglés), ha llegado para enfrentar a China. El Presidente de Estados Unidos fue contundente, el TPP será el mecanismo para limitar la creciente presencia de los productos chinos en el área de influencia norteamericana.

Barack Obama ha señalado que “Sin este acuerdo, los competidores que NO comparten nuestros valores, como China, decretarán las reglas de la economía mundial”, agregando “seguirán vendiendo en nuestros mercados y tratarán de seducir a nuestras empresas, manteniendo sus mercados cerrados”.

Por tanto quien piense que el TPP es un simple acuerdo comercial se equivoca, este es un arreglo de reposicionamiento geoeconómico y geopolítico de Estados Unidos.

  • El mensaje para China y el resto del mundo es claro, las reglas del comercio mundial se diseñan bajo la óptica de quienes ejercen el liderazgo global.

El TPP fue diseñado para que Estados Unidos recupere la supremacía del proceso productor y comercializador de las manufacturas globales. El haber exportado sus empresas a China abarató su producción pero le restó presencia en los procesos de innovación y de generación de valor agregado.

Además, los norteamericanos acaban de dar un ejemplo más sobre cómo se construye una política de comercio exterior con visión integral y global. Durante los últimos 5 años empujaron un acuerdo que se mantuvo en la mayor secrecía, hasta hoy solo unos cuantos conocen el contenido total y exacto del TPP.

  • Menos son los que comprenden las implicaciones globales que su puesta en marcha tendrá sobre el comercio internacional, así como las medidas y acciones que China emprenderá para enfrentar este desafío.

Si bien el aspecto mencionado es relevante no debe verse de manera aislada. De manera paralela las autoridades norteamericanas emprendieron otras que la complementan.

  • No se debe olvidar que hace unos años Barack Obama decidió volver a capturar el empleo perdido por la exportación de sus empresas manufactureras a China y otros lugares del mundo.

La lógica detrás de ello no solo fue la de generar empleos en casa en un momento que era urgente hacerlo: después de la crisis del 2008 y 2009 la tasa de desempleo había llegado al umbral del 10%, debilitando al pilar esencial del crecimiento económico estadounidense, el consumo privado.

Si bien la creación de empleo es fundamental para la economía norteamericana existe otro aspecto estratégico de mediano y largo plazo considerar:

  • La industria manufacturera es fundamental para la innovación, hay pocos sectores productivos que tengan su capacidad innovadora y de transferencia.

Producir en el país propio es sinónimo de crecimiento cuando conjuga valor agregado, contenido nacional, encadenamientos productivos, progreso tecnológico e innovación.

La producción de maquila es una receta económica que no funciona para el largo plazo. China lo entendió perfectamente y aceptó convertirse, inicialmente, en un país maquilador. No obstante, el gobierno chino fue sagaz y sentó las bases de una economía transformadora, capaz de capturar parte de los procesos de innovación y progreso tecnológico. Para ello desarrolló un sistema educativo competitivo al mismo tiempo que aplicó una política industrial que favoreció el fortalecimiento de sus empresas. El financiamiento fue un aspecto esencial.

Durante la década de los años setenta y ochenta salió al mundo a aprender. Sus dirigentes políticos, científicos e ingenieros conocieron las mejores prácticas industriales. Hoy sus mejores estudiantes compiten favorablemente en los posgrados de las universidades occidentales más renombradas. En general los chinos estudian posgrados vinculados con ingeniería, medicina y ciencias.

El éxito de su modelo le ha permitido aprovechar la estrategia de las empresas trasnacionales norteamericanas, europeas y japonesas; todas llevaron su aparato fabril a China, país que adoptó y adaptó los procesos productivos occidentales a sus necesidades. El crecimiento económico de 10% anual durante los últimos 30 años sintetiza sus logros.

El presidente de Estados Unidos se dio cuenta de las implicaciones de este proceso. Por eso impulsó la reindustrialización de su país y la recaptura de las manufacturas. Conoce que detrás de las mismas se encuentra una de las fuerzas económicas más relevantes para competir, la innovación. Continuar leyendo […]

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