(Opinión) Un golpe de timón

Convención Nacional de Industriales 2015 - Presidencia de la República Mexicana. 27 marzo 2015.

Por José Luis de la Cruz, Director General del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico.

La economía mexicana ha comenzado el año con un bajo ritmo de crecimiento económico, solamente 2% durante el mes de enero. Sin lugar a dudas que ello representa un mensaje que debe interpretarse de manera correcta, particularmente porque corresponde a un periodo en donde todavía no se había presentado el recorte de 124 mil millones de pesos al gasto de gobierno.

El lento desempeño de la economía corresponde tanto a la desaceleración de las exportaciones como al estancamiento del mercado interno. Lo primero señala un entorno externo que no será tan positivo como se había estimado hace unos meses, la economía de Estados Unidos crece más lentamente.

México debe reconocer que es necesario implementar nuevas estrategias de política económica, no hay mucho tiempo que perder, los últimos 35 años han sido suficientes para entender que el modelo precisa de modificaciones de fondo.

El discurso del presidente Enrique Peña Nieto el pasado viernes indica que se comienza a descifrar el mensaje de la economía. Durante la Convención Nacional de Industriales 2015, el Presidente afirmó que si bien su gobierno promueve una mayor apertura comercial, también tiene claro la necesidad de aplicar políticas de fomento económico para fortalecer a la industria.

Su declaración fue contundente, no está de acuerdo que “la mejor política industrial es la no política”. Ello representa un viraje fundamental respecto a lo que se aplicó durante las pasadas dos décadas, se pensó que el libre comercio sería suficiente para ayudar al crecimiento de México, y no fue cierto. Este error ha costado la desintegración de las cadenas productivas, y con ello la generación del valor agregado que México requiere para competir en el actual proceso de globalización.

No se puede innovar y desarrollar tecnología cuando no hay una fuerte vinculación entre empresas, importación de bienes intermedios y de maquinaria y equipo termina por imponerse a las empresas locales que hacen un esfuerzo por desarrollar tecnología propia.

Corea del Sur, Japón y China son una muestra moderna de que la industrialización acompañada con una combinación equilibrada de tecnología propia e importada puede ayudar al crecimiento económico sostenido. Alemania es el ejemplo de que la industrialización permite enfrentar exitosamente una crisis que ha llevado a la recesión al resto de Europa.

En este contexto es prioritario que se aplique la recientemente aprobada ley para impulsar la productividad y competitividad, básicamente porque representa el nuevo marco institucional para determinar los mecanismos de fomento económico, con vertiente industrial, que favorecen el desarrollo de México.

¿Por qué hablar de política industrial? El pasado jueves 26 el Secretario de Hacienda y Crédito Público Luis Videgaray, en el marco de la Convención Nacional de Industriales 2015, dio la respuesta: porque México solamente ha crecido 2.4% en promedio anual en las últimas 3 décadas y porque su productividad únicamente se ha elevado 0.6% en promedio desde 1990. Es decir porque no tenemos las capacidades productivas necesarias para generar valor agregado. Un país como México no puede conformarse con ser exportador de importaciones, a solamente ser maquilador.

Sin lugar a dudas ambos planteamientos constituyen un cambio en la postura oficial de política económica, ahora es necesario que se dé un golpe de timón en la aplicación de la misma, que se vaya más allá de las declaraciones y la literalidad de la ley, para que llegue a la economía real.

La implementación exitosa es necesaria, ello requiere de presupuesto y de una burocracia eficaz en la aplicación de la nueva estrategia. Sin eficacia no hay resultados y sin estos lo cambios pueden naufragar.

En el marco del próximo recorte presupuestal es imprescindible que el gobierno avance en la construcción de acuerdos tanto internos como con el sector privado productivo, no hay otro camino para evitar que la desaceleración siga presente en la economía nacional.

Artículo original publicado el 30 de marzo de 2015 en El Universal.

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