Cruzada contra el hambre: estrategia de mercado

La Crónica De Chihuahua

A dos años de su implementación, la Cruzada Nacional contra el Hambre (SINhambre) se convirtió en una marca comercial que ha beneficiado más a las grandes empresas agroalimentarias trasnacionales y mexicanas, que a los 4.2 millones de mexicanos que prometió sacar de la pobreza.

SINhambre fue presentado por el presidente Enrique Peña Nieto el 21 de enero de 2013 en Las Margaritas, Chiapas, como un programa diferente que superaría tanto las limitaciones temporales y socioeconómicas del asistencialismo clientelista del Estado mexicano del pasado, como del tradicional manejo opaco de los recursos financieros destinados a este tipo de proyectos.

A continuación, un extracto del reportaje especial del diario: La Crónica de Chihuahua

La pobreza aumenta

Los números son contundentes y sustentan que la pobreza no se ha reducido en México, porque no hay crecimiento económico sostenido y, por lo mismo, se carece de las ofertas de empleo requeridas para satisfacer la demanda de 1.5 millones de plazas anuales más el rezago acumulado, para lo que se necesita de un crecimiento de por lo menos el 7.5 por ciento anual. Entre 2003 y 2013 el crecimiento anual promedio fue del 1.2 por ciento, con una creación de no más de 400 mil empleos anuales, sin considerar que muchos de estos “nuevos empleos” son actividades informales cuyo titular es integrado al padrón del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Entre 2006 y 2010, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el número de pobres en ingresos aumentó de 45.5 millones a 57.7 millones de personas, en tanto que la pobreza “multidimensional”, que integra ingresos, alimentación y patrimonio, fue de 52 millones de personas, lo que representó cuatro millones más que en 2008.

Consultado al respecto, el doctor José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico A. C., dijo: “Independientemente de la metodología utilizada (para medirla) la pobreza es innegable y representa uno de los desequilibrios sociales que México debe solventar”. Según lo expuesto a buzos por el especialista, ese aumento de la pobreza lleva aparejado un aumento de las personas en pobreza alimentaria, cuya cantidad en 2010 se acercaba a los 30 millones de mexicanos, dato que pone de relieve lo limitado del SINhambre, que está dirigido (focalizado) a 7.4 millones de mexicanos con problemas de alimentación.

En la conversación, el doctor De la Cruz expuso: “Si bien el incremento de la pobreza constituye un aspecto que debe ocupar los esfuerzos y estrategias de las autoridades de los tres niveles de Gobierno, también lo es el hecho de que el número de personas con restricciones para alimentarse esté aumentando de manera sistemática; de acuerdo a la medición por ingresos en 2010; según medición del Coneval, los mexicanos que se encontraron en pobreza alimentaria superó los 21.2 millones; es decir, 6.5 millones más que en 2006. La cuantificación oficial de pobreza multidimensional indica que 28 millones de mexicanos sufrieron de carencia por acceso a la alimentación en 2010, 4.2 millones más que en 2008.

“En el periodo comprendido entre 2001 y 2012 se destinaron más de 500 mil millones de pesos del Gobierno federal al desarrollo social y, contrario a lo esperado, el flagelo de la pobreza y el hambre continuó avanzando. Por lo tanto, el problema inicial a superar no será la falta de presupuesto; en realidad la dificultad radicará en la eficacia de los programas para reducir la pobreza”, indicó.

“Las producciones locales tienen un perfil que ha sido capaz de dar alimento a la población de las regiones más pobres, y es importante que esas capacidades se aprovechen y se incrementen”, anotó de la Cruz, quien sugirió la creación de un programa específico para alentar la autosuficiencia alimentaria, tomando como base el maíz blanco, frijol, arroz, entre otros productos alimentarios básicos.

“A partir de esto, agregó, pueden producirse alimentos procesados, manufacturados, que en un momento dado pueden comercializarse no solo en México, sino en otros lugares del mundo, porque es ahí donde está la posibilidad de elevar el nivel de riqueza, y esto nos daría cierta salvaguarda ante esta volatilidad de los precios de los alimentos y de la especulación que se está dando a nivel internacional”

De la Cruz dijo que este programa, por ejemplo, podría implementarse mediante la creación de cooperativas campesinas agroindustriales u otro tipo de organizaciones comunitarias con amplia tradición social en el país.

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